Ocio y Vicio Videojuegos

Polémica en juego (II)

movidon2

[Continuación de ETA y el Counter strike: Polémica en juego]

Puede que en algún momento alguien trepane a otro alguien con una motosierra y un tercer alguien señale con el dedo hacia aquella tarde loca que disfrutó con ese amigo del bricolaje orgánico jugando en LAN al Doom II con el chiquito.wad activado. Y que la conclusión sea que aquel juego tenía la culpa.

Puede que algún padre le compre a su hijo postcigoto pero preadolescente un juego para la Xbox con una etiqueta en la portada del tamaño de una señal de tráfico advirtiendo de que no es un divertimento recomendado para menores de 18 años. Y puede que al llegar a casa el querubín inserte el disco en la consola, en pantalla aparezca media teta y la figura paternal entre en combustión espontánea.

Puede que alguien decida conectarse a internet para reventar unas cuantas cabezas a base de headshots, pero no por sadismo sino por mera diversión. Como quien juega a indios y vaqueros.

La polémica siempre ha acompañado al videojuego en distintos grados y adoptando distintas formas. Pese a que el desconocimiento apunta al generalismo para la demonización, aquí al igual que en cualquier otro campo creativo la controversia se localiza en productos particulares. Ciertos videojuegos generan revuelo por violentos, por cuestionables, por provocadores, por sexualizados o por tocar temas delicados (el caso de esa fotocopia de etarras del último Counter strike). A veces elementos colaterales son los causantes de la alarma social. En otras ocasiones simplemente el juego trata de llamar la atención acordándose de pisar el freno solo cuando se encuentra tres poblaciones más adelante.

Pero pensar que un producto de entretenimiento, por muy enfermizo que pueda llegar a ser, funciona como detonador de la conducta más psicópata, sexista o vil de cualquier individuo es tener muy poca fe en la capacidad del ser humano para asimilar lo que ocurre a su alrededor o de distinguir la realidad de la ficción. Y sobre todo pensar algo así es considerar que en general la humanidad es gilipollas, y de pequeña se cayó muy probablemente en una marmita de hostias.

La controversia como nexo de unión de una lista de pixelados productos lúdicos que de una manera u otra la liaron. Sea pues.

Mortalkombat

Violencia, sangre a chorro y charcutería de espinas dorsales – Mortal kombat (1992)

Mortal kombat tiene la culpa de todo, de que tu abuela no te comprara el juego en los noventa porque el vendedor le asegurara que el cartucho se había fabricado solidificando sangre de bebés y de que tus padres prefirieran pillarte practicando la hipoxifilia mientras veías una porno pirata que jugando a aquel invento de Satanás. Street fighter II andaba reventando monederos en aquellos locos 90 y al mismo tiempo sentando la base de los juegos de piñas uno contra uno; Mortal kombat decidió pulir la fórmula a su manera, añadiendo personajes digitalizados (que en su momento era el no va más del fotorrealismo) y aliñando la empresa con esa elegancia innata que convertía a los personajes en aspersores de hemoglobina. Pero sobre todo, introduciendo el concepto de Fatality, o el movimiento letal para rematar cruelmente los combates arrancando el corazón del adversario, extirpando la cabeza enemiga con la espina dorsal colgando alegremente o realizando cualquier otra variante charcutera que implicase más borbotones de rojo y sufrimiento infinito en aquellas diminutas caritas pixeladas. El gore llegaba a los videojuegos, era tosco y básico y el fotorrealismo de mercadillo no impedía que aquello estuviese bastante lejos de la realidad. En realidad ni era tan cruel ni tan alarmante, porque estábamos hablando de salpicaduras ficticias (C’est n’est pas une pipe) más cercanas a la hipérbole del dibujo animado y a lo absurdo del slapstick sanguinolento que a lo cruento de una mutilación de las del día a día. Pero daba igual porque aquello asustó a miles de almas frágiles.

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11 comentarios

  1. Pingback: Polémica en Juego

  2. Magnífico articulo. Espero ansioso la continuación. Por si le sirve: recuerdo que nuestro moralista de cabecera patrio, Marina, también es un gran crítico contra el mundo de la violencia en los videojuegos. Salud.

  3. Vinny Gonzo

    Excelente artículo (tanto esta como la primera parte). Hay mucha psicosis alrededor de la influencia de los videojuegos (y otras formas de cultura) desde su aparición.

    Y en muchos casos es culpa de los propios consumidores. O de los familiares de los consumidores. Digo esto porque parece ser que la mayoría de estos ataques a la industria son para «proteger a los niños». La última campaña navideña estuve trabajando en una conocida cadena de viedeojuegos y no te puedes imaginar la cantidad de padres (por decir algo, porque la paternidad no surge de la nada) te miraban como si fueras imbécil por recomendarles que el Call of Duty o el GTA no eran muy apropiados para un niño de 10 años. Pues nada caballero, luego no se escandalice si el niño está más movido de lo habitual tras tres horas de operaciones especiales.

    Voy a añadir un pero a su, por otra parte, magnífica labor de investigación: si bien estoy de acuerdo con su punto de vista con respecto a la mojigatería reinante ante la violencia o el sexo en los juegos, creo que esa libertad de expresión debería respetarse también para todos esos infrahumanos que predican el racismo y la supremacía blanca (como en el desconcertante simulador del campo de concentración). Insisto en que me posiciono en contra de esa clase de ideologías y comportamientos, pero mientras no pasen de ahí, pues sucede lo mismo que con el resto de temas. El problema, lo sé, es que no se quedarán ahí.

    Espero ansioso la tercera entrega.

  4. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | ETA y el Counter Strike: Polémica en juego (I)

  5. ThrashJazzAssassin

    Sus artículos son maravillosos. Hace años abandoné prácticamente los videojuegos, aunque esporádicamente me dan ataques de nostalgia y ganas locas de hacerme con una consola para machacar pulgares de nuevo. Este texto es de las razones más poderosas para hacerlo, da gusto leer algo tan bien documentado y escrito con semejante fluidez y humor. ¡Hasta la tercera entrega!

  6. Oh, shit!… alguien se me ha adelantado con lo de hacer un simulador de campo de concentración (conste que mi idea pretendía que fuera una profunda crítica a las prácticas explotadoras de las multinacionales, no para ensalzar ideas racistas y/o fascistas).

  7. Rantamplán

    Me encantan estos artículos. Me recuerdan a la añeja revista «Planetstation» que tenía un estilo de escritura jocosa parecida.

    Sólo quiero apuntar a algo que nadie ha mencionado, y es que el texto presenta un cierto número de faltas ortográficas aparte de faltar comas. Por el resto, genial. Cuantas discusiones con mi madre pq me veía jugar al Doom con 9 años….

  8. Un artículo excelente. La verdad desconocía varios de los videojuegos que se mencionan.

    PD: Fatal error: Theme CSS could not load after 20 sec. Please download the latest theme at http://galleria.io/customer/

    Me aparece eso en toda tu web

  9. buen articulo! los desmembramientos y el poner granadas activadas en los bolsillos de la gente para reventarles vivos de fallout cuenta tambien como controversia? porque a mi me encanta…

  10. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Polémica en juego (III)

  11. Pingback: Videojuegos como forma de Arte

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