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Nuccio Ordine: «La corrupción no se combate solo con buenas leyes, también con buenas escuelas y buenas universidades»

Nuccio Ordine para JD 0

Profesor de orígenes humildes, entusiasta de los clásicos, Nuccio Ordine (Diamante, Calabria, Italia, 1958) pasó de ser maestro en el sur de Italia a ejercer en universidades estadounidenses. Sin embargo, el trato con él es muy cercano. Se aprecia en la conversación su mente abierta. Con este tono amigable hace su gran defensa de los clásicos de la cultura y las humanidades. Cree que sin ellos estamos perdidos y nuestro pensamiento cada vez será más estrecho.

Viene de una familia donde nadie había estudiado, de una casa sin libros en un pequeño pueblo sin librería ni biblioteca. ¿Cómo surgió su interés por la cultura?

Fue un milagro de la escuela. En un lugar sin bibliotecas, teatros u otros estímulos, la escuela era lo único que había. Merece una reflexión. Porque a mí hacerla me ha convencido de que la verdadera tarea del profesor es cambiar la vida de los estudiantes. Sin embargo, este no es el programa de la escuela o de la universidad actual. La educación hoy en día va en otra dirección, está más enfocada a la burocracia, al mercado. A tantas cosas que no tienen en cuenta la importancia de cambiar la vida del estudiante.

Cada persona, si cierra un momento los ojos y piensa cuál ha sido la persona que ha logrado cambiar algún pequeño aspecto de su vida, o incluso algo importante, todo el mundo tiene la misma respuesta, todos tienen el nombre de algún profesor. Ese es el milagro. En sitios pequeños, lugares recónditos, hay profesores que nadie conoce que hacen que esto sea posible. Un ejemplo lo tenemos en la carta que Albert Camus escribió a su profesor el día que recibió el premio Nobel. He publicado esa carta en mi libro Clásicos para la vida porque creo que es muy importante entender que la escuela moderna no es el ordenador o el móvil, sino que es sobre todo la fuerza del profesor, sus palabras son las que pueden hacer vibrar las cuerdas del corazón.

En su libro La utilidad de lo inútil me parece muy interesante la contraposición que hace con la deuda económica de Grecia con los bancos alemanes frente a la deuda de Europa con la cultura griega.

Es una locura. Hoy, la idea de identidad europea no se construye sobre siglos de literatura, de arte, de filosofía o de música. No, hoy el parámetro para establecer si eres europeo o no es si pagas tu deuda. Es demencial. Hay una frase muy hermosa de Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano que yo he empleado en Clásicos para la vida como epígrafe que dice que las mejores cosas que se han dicho, se han dicho en griego; las mejores cosas que tenemos hoy están dichas en griego porque el griego lo es todo. Es la idea de literatura, de democracia, de lengua, la idea de filosofía, la idea del arte. No podemos pensar una Europa sin Grecia. ¿Podemos pensar una Europa sin España, sin Italia, sin Francia, si no pagan la deuda? Eso es una locura.

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5 comentarios

  1. Menos mal que en Europa ningún partido de ultra izquierda ha dicho nunca nada de salirse de la UE. Lo de a los países del sur nos roban le pillo al entrevistador distraido y mira que no fue por ellos(Podemos, Syriza, M5E…).

  2. Interesantísimo. Gracias.

  3. Cuando comenta de que en Stanford y Yale, los hijos de gente adinerada han pagado para sacarse el título, me parece que se refiere al reciente escándalo de que han conseguido ser aceptados en las universidades aportando sumas de dinero.

    Es un escándalo, pero no es que les regalen el título.

  4. Aun si se refiere al ámbito intelectual, el título «La utilidad de lo inútil» (espero poder leerlo) se engarza con el momento histórico que nos toca vivir.El daño hecho a la bioesfera debido a los combustibles fósiles que nos permiten el confort y el hedonismo, es irreparable por una simple ley de la física de los cuerpos en movimiento: la inercia. Tendrán que pasar siglos sin usarlos para volver a los valores climáticos que nos permitan vivir sin la angustia de un futuro desconocido y difícil sin dudas como los actuales. Ya hay cada vez más voces «autorevoli» que hablan de frenar o de ralentar el consumo o, los más osados, de retirarse. «Hay que trabajar menos si no queremos cargarnos el planeta» he leido ultimamante. Hay algunos que proponen una sociedad que de más cabida al ocio, y por ende a la creación.artística. Por esto creo que estudiar «lo inútil» que nos apasiona, es una manera de detener el frenesí por el dinero y de consecuencia dejar en paz este hermoso planeta, con sus ciclos y humores naturales, no continuar a horadarlo, arrasarlo porque no tenemos otro. Además, no sé como pudo calar eso de que hay estudios «inútiles». Supongo que proviene de los viejos tiempos en los cuales nos creíamos omnipotentes gracias a la naciente industria y la ciencia. Volver a los estudios clásicos con el latín y el griego sería tan maravilloso como averiguar cuántas horas duermen las hormigas (si lo hacen) o si sufren estres lavorativo. La aparición casi de la nada de la cultura greca solo se entiende si uno cree en los milagros. Con respecto a la UE creo que cada vez más se parece a una multinacional Excelente artículo. Muchas gracias.

    • Ungern von Sternberg

      En el ensayo de Ordine «La Utilidad de lo Inútil», Ordine traza, a través de un recorrido por el pasado, una reflexión muy actual acerca de la sociedad utilitarista en la que vivimos. No se acerca en ningún momento a la cuestión del cambio climático, pero sí que critica la sociedad de consumo y de mercado actual. Quizás, y siempre desde mi punto de vista, el ensayo peca ligeramente de un punto de vista demasiado romántico tanto del pasado como de las ciencias humanísticas, pero aun así, es un soplo de aire fresco poder leer y recuperar reflexiones del pasado en una sociedad tan preocupada por el futuro. En este sentido, es de elogiar el trabajo que realizan en la editorial Acantilado.

      Respecto al origen de la concepción de «inutilidad» de las ciencias humanísticas y de las ciencias naturales no aplicadas, Ordine retrocede hasta la antigüedad, donde ya había filósofos preocupados por este tipo de cuestiones. Por ello, no es acertado decir que este tipo de consideraciones sean causa de la revolución industrial, aunque es posible que aceleraran una opinión pública contraria a su estudio.

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