Política y Economía

¿Por qué el PP ha sobrevivido hasta ahora en la Comunidad Valenciana?

Corts valencianes

La política es como el amor o la religión: o lo sientes o no lo sientes, o crees o no crees. Hay factores que te hacen querer a una persona, pero resultan difíciles de explicar porque entran en juego las pasiones y ciertas cosas que no controlamos. Pasa lo mismo con la fe: si se siente es un elemento básico de cualquier vivencia y una respuesta a casi cualquier cosa. Sin embargo, fuera de esas burbujas, la gente mirará con extrañeza a una pareja que embelesada se come a besos o, convencida, pone velas a algún santo.

Si hay una pregunta del millón en la política nacional en los últimos años bien podría ser la que encabeza el artículo: cómo demonios ha podido sobrevivir, contra viento y marea, el PP en la Comunidad Valenciana, que tiene a uno de cada cinco miembros de su grupo parlamentario imputados. Los escándalos, las imputaciones interminables, la gigantesca deuda que dejan los pufos urbanísticos y todas esas cosas que hacen que fuera de esa burbuja política que parece ser la región nadie entienda que los votantes sigan embelesados con los dirigentes populares y les pongan velas en forma de voto puntualmente, cada cuatro años desde aquel lejano año 1995 en el que empieza esta historia.

Los motivos son complicados de explicar de forma exacta, pero sí hay muchos factores que, poco a poco y en diferente medida, contribuyeron a construir ese denso blindaje que les ha hecho sobrevivir en el poder al menos durante dos décadas. Aunque ahora cueste creerlo, la Comunidad Valenciana era incuestionablemente progresista tanto por tradición —por aquello de la Guerra Civil, la lengua propia y demás— como por voto —desde la Transición hasta casi la caída de Felipe González el socialismo valenciano tenía un peso específico nacional acorde con la potencialidad económica y demográfica de la Comunidad.

A grandes rasgos hay cinco factores que propiciaron el cambio de un régimen incuestionable a otro régimen incuestionable. Cuatro de ellos son gracias a una eficiente estrategia del propio Partido Popular, que ha conseguido enraizarse de forma profundísima en la cultura valenciana, y una es un favor que sus rivales le hacen. Y posiblemente ese factor sea el auténticamente determinante de la supervivencia de estos últimos años.

Eduardo Zaplana.
Eduardo Zaplana.

Escalada en dos pasos: Benidorm y la presidencia del partido

Nuestra historia comienza con un jovencísimo y prometedor político de apenas treinta y cinco años llamado Eduardo Zaplana, que ni era valenciano ni hablaba valenciano. Estas cosas, que hoy en día no tienen demasiada importancia en la política regional, por entonces la tenían. Y mucha. Él fue uno de esos muchos que se iniciaron en la vida democrática desde las filas de la UCD que, en un acelerado proceso de disolución, acabó desaguando en las puertas del incipiente Partido Popular.

Su andadura en la política popular llegó en un momento de cambio: José María Aznar se había hecho con la presidencia del partido en 1990, imponiendo un nuevo estilo acorde con el rebranding general que vivió la formación. Agresivo, sin los complejos del pasado que atenazaban a sus antecesores, joven y directo, el que acabaría siendo el hombre que tumbara a Felipe González abandonaría la presidencia de la Junta de Castilla y León para dar el salto al Congreso y empezar su épica batalla por el poder. Conocedor del talento que había diseminado por la geografía española, empezó a buscar fichajes con los que regenerar la nómina de militantes.

Un año después de la llegada de Aznar a la cúspide del PP, Zaplana se hizo con la alcaldía de Benidorm. Por aquel entonces tenía unos cuarenta y dos mil habitantes y ya comenzaba a ser un prominente núcleo de turismo, aunque a la sombra de gigantes como Gandía, unas cuantas decenas de kilómetros al norte. Llegó al poder gracias a una moción de censura facilitada por una tránsfuga que casi trunca su progresión política antes de empezar: al igual que le pasó a Garzón con el caso Gürtel, unas escuchas muy comprometedoras fueron anuladas por la forma en que se tomaron y Zaplana vio pasar de largo la espada de la justicia. Aquello fue parte del llamado «caso Naseiro», y le sirvió para aprender la lección: nunca jamás volvió a cometer un solo error estratégico.

Desde la atalaya de Benidorm, donde en un tiempo récord tejió una tupida red de contactos empresariales e infraestructurales, ganó peso en la sombra del partido a nivel regional. Entonces estaba regido por Pedro Agramunt, sempiterno senador popular, a quien arrebató la presidencia del partido de forma casi inexplicable y por unos pocos votos. Aquello fue como lo de Zapatero en el año 2000, pero con gomina, polo y dejando atrás un ayuntamiento en ebullición económica. Años después, ya muy lejos de allí, avalaría la construcción de Terra Mítica y la desmedida extensión de una ciudad que ahora mismo tiene casi el doble de habitantes que entonces en invierno y que en tiempos de bonanza ha llegado a tener una población veraniega estimada de casi un millón de personas.

Aquel Aznar que empezaba a plantar cara a González en la dialéctica parlamentaria se fijó en él. Su nuevo hombre en la Comunidad Valenciana era muy de su estilo, incluso en lo ideológico dentro de la heterodoxia del partido en aquellos días. Liberal, alejado del halo religioso asociado a anteriores líderes del partido, conservador, inflexible… renovador y estable a la vez, prometedor en cualquier caso.

De cómo el PP se merendó a la UCD y a UV

Posiblemente lo que terminó de conquistar a Aznar fue la forma en la que Zaplana supo encontrar su sitio en la política valenciana. Lo primero que hizo fue demoler al tercer partido en discordia en la región, una Unión Valenciana que era un partido regionalista de corte tradicional y conservador, anticatalanista, no necesariamente nacionalista y muy bien avenido con determinados entornos culturales de la vida valenciana que tenían un peso específico en la tradición lingüística.

José María Aznar con Eduardo Zaplana
José María Aznar con Eduardo Zaplana.

Zaplana, que es de Cartagena, supo hacer suyo el discurso anticatalanista que durante años, y de forma cíclica, ha calado en la política valenciana. Una buena muestra de ello eran los partidos de fútbol: en aquellos días el Real Madrid no era mal recibido en Mestalla, mientras que los partidos contra el Barcelona eran auténticas batallas dialécticas. Eran los tiempos en los que el mapa del tiempo de la televisión catalana incluían al País Valencià y toda una generación de niños se criaban consumiendo dibujos doblados al catalán y usando en los colegios libros de valenciano escritos por editoriales catalanas.

La sociedad valenciana es un poco como las fallas para esas cosas: bonita de apariencia, con mensajes de hermandad y sonrisa eterna, ampulosos monumentos, muy grandes, pero muy de cartón piedra. Y los grandes discursos del No ens fareu catalans (No nos haréis catalanes) calaban, y de qué forma.

Con el legado de Zaplana generando dinero a espuertas en Benidorm, absorbiendo parte del discurso regionalista de UV y con la decadencia socialista a la que González conseguía sobrevivir pero no así sus barones regionales, llegó la sorpresa. De quedar como segunda fuerza a catorce escaños del PSPV, Zaplana consiguió en sus primeras elecciones, las de 1994, quedar diez escaños por encima del socialista y entonces president Joan Lerma. En cuatro años veinticuatro escaños de vuelco cuando entonces Les Corts tenían ochenta y nueve. Y, de un plumazo, el PSOE perdía un importantísimo granero de votos. Nada mal.

El Ejecutivo de González tuvo que recolocar a toda prisa a los náufragos de aquella debacle: los Lerma, Carmen Alborch y demás fueron realojados a la espera de una reorganización para volver a dar la batalla e intentar recuperar el trono perdido en una pelea que imaginaban corta. Nada más lejos de la realidad. El PP pactó con UV gobernar, en una conjunción que se conoció como «el pacto del pollo» y que mataba muchos pájaros de un tiro: desalojaba al PSPV, ponía a Zaplana en el mapa y, de paso, iniciaba la demolición interna de UV en favor del PP.

Aquel acuerdo tuvo unos efectos similares a los que tienen las grandes coaliciones —la del PSD y la CDU en el primer gobierno de Merkel, o el de los Tories y liberales en Reino Unido actualmente—: el partido en desventaja fue literalmente fagocitado y eliminado por el partido dominante. Por aquel entonces UV era un partido clave en la gobernabilidad valenciana, con presencia en el Ayuntamiento y hasta en el Congreso de los diputados, pero aquello les puso en primera línea, consiguiendo por ejemplo la presidencia de Les Corts.

La fama y el poder acabó con la formación: su carismático presidente, Vicente González Lizondo (aquel que sacó una naranja en el Congreso cuando no estaba de moda llevar cosas a la tribuna), fue expulsado del partido por el sector más reaccionario y nacionalista. Su muerte un mes después abrió una disputa interna que hizo que muchos destacados dirigentes cruzaran el Rubicón y se alistaran en el PP. Son gente que luego alcanzaron altas responsabilidades de la mano del propio Zaplana, como Maria Ángeles Ramón-Llin —dos veces consejera.

Aquel caldo de cultivo hizo que en 2004, con el partido relegado a la irrelevancia, su presidente José María Chiquillo se presentara como marca «popular» en 2004. La historia terminó en 2011 cuando el entonces presidente Francisco Camps anunció la absorción efectiva de un partido que, durante estos veinte años, ha ido desapareciendo y cediendo su cuota ideológica y de votos al PP de forma progresiva y muy rentable.

Pero las conquistas del general Zaplana no terminaron ahí. Él, que venía de UCD, hizo lo que hacen algunos altos directivos cuando se pasan a la competencia: llevarse consigo a un puñado de su equipo. Así, el exsenador Joaquín Farnós, el exeurodiputado José Emilio Cervera, o personajes de la talla política de Manuel Tarancón, Juan Cotino o el hombre que sucedió a Zaplana, José Luis Olivas (sí, su nombre te suena de Bankia), abandonaron las filas del centrismo para ocupar responsabilidades en el PP. Si a eso se añade la contribución de otros cuyo cambio de equipo fue aún más notorio, como los exsocialistas Diego Such o Rafael Blasco, se obtiene una buena idea del acopio de fuerzas que consiguió forjar a su alrededor durante los siete años que fue presidente.

De hecho, el vuelco que hizo posible su primera victoria solo hizo que profundizarse: en sus segundas elecciones, las de 1999, sacó catorce escaños de diferencia, algo que solo logró superar mucho después Camps, en 2007, cuando Valencia era el epicentro de la locura inmobiliaria.

Toda esta estrategia política no solo tuvo consecuencias numéricas, sino también ideológicas: el PP valenciano tejió a su alrededor una red ideológica que aglutinaba a conservadores, liberales, centristas y regionalistas, lo que sirvió de potente maquinaria para fijar algunas ideas que aún hoy perduran. Por ejemplo, que el PP es el que defiende los intereses de la Comunidad frente a las «aspiraciones» (sic) catalanistas, o que sirve de guardián de la cultura y la tradición valenciana.

Como muestra, un botón: el 2003, con Zaplana en la cima de su carrera, Lo Rat Penat, una antiquísima y conservadora institución cultural valenciana que defiende que la Comunidad debería llamarse «reino», otorgó la distinción de regina dels Jocs Florals, por la que se hubiera matado durante la edad de oro, a la hija de Zaplana. Al preguntarle sobre el asunto él respondió «es evidente que es en agradecimiento a mi labor de gobierno durante estos años».

Francisco Camps.
Francisco Camps.

El inicio de la burbuja

Convertido en indiscutible dominador de la política valenciana, solo faltaba una guinda para el pastel. Pongámonos en contexto: España tenía las cuotas más altas de paro e insatisfacción laboral conocidas hasta la presente crisis allá por el final de los 80, con las huelgas generales, la reconversión industrial, la práctica destrucción del sector agrario español y otros sacrificios que se llevaron a cabo en el altar de la UE a cambio de los fondos de cohesión que nos tocaban como «hermanos pobres» de la incipiente unión continental. Esos mismos fondos de cohesión que luego sostuvieron nuestra economía y, en parte, hicieron que creyéramos que éramos ricos… hasta que llegaron a la UE otros más pobres que nosotros que se quedaron con los fondos.

En aquel momento los escándalos no eran muy diferentes a los actuales: ahora no hay un GAL, ni una ETA matando a decenas de personas al año, pero entonces ya había inmensos escándalos de corrupción y acosos mediáticos para terminar con un gobierno socialista que tras catorce años en el poder sobrevivía por pura inercia.

Aznar, el que estaba noqueando a González, hizo una especie de casting nacional de nuevos talentos, donde Zaplana aparecía por méritos propios. Tras una primera legislatura moderada, con el apoyo de CiU y con el PSOE desmoronándose, llegó un segundo mandato que fue la oportunidad soñada para el entonces president: primero ministro de Trabajo y, después, portavoz, previo paso todo ello por el Senado y el Congreso. Aquel era el nuevo PP que aún hoy se recuerda, el momento de gloria de muchos tiburones políticos como él.

Además del feeling entre ambos, Zaplana vendía un modelo económico de éxito: no es que cogiera un pueblo de pescadores y lo convirtiera en una urbe antes de cambiar el signo ideológico de la tercera región más importante del país, pero sí impulsó la reconversión de Benidorm y alentó que se pusieran las bases para la profunda reforma que vivió Valencia en concreto y la Comunidad Valenciana en general y alcanzó su cénit de la mano de Francisco Camps.

Campos de golf para buscar turismo de ricos, reforma de planes urbanísticos que permitieran la edificación de la costa y dieran millones a los ayuntamientos para invertir en infraestructuras y un desmedido impulso por la especulación inmobiliaria. Valencia cambió completamente y pasó a ser una ciudad de monumentos y proyectos de futuro que antes hubieran parecido imposibles. Zaplana no trajo la Copa América, ni el Hilton, ni la Fórmula 1, pero sin Zaplana nada de eso hubiera sido posible.

Entonces la ola estaba alta y no se adivinaba la resaca. Por hacer un símil es como si un trabajador de clase media hubiera comprado un palacio: claro, tu casa es preciosa, el problema es que no solo te quedas sin dinero sino que tu deuda es tan grande que nadie de tus sucesores podrá pagarla. Algo así sucedió con Valencia y con la Comunidad Valenciana, pero entonces nadie lo sabía. Era el momento de la fiesta y el milagro económico, a la que le sucedería la época del gasto público.

Rita Barberá y Francisco Camps.
Rita Barberá y Francisco Camps.

La transición popular valenciana

En esa estructura económica con un crecimiento exponencial, y con los dos pies en Madrid, Zaplana quiso mantener su peso específico en Valencia. Tras él Olivas dirigió un ejecutivo interino y temporal, que heredó en las urnas Camps. Aún resuena el restallar de sables de la batalla que, durante años, «zaplanistas» y «campsistas» libraron en la Comunidad. Como si de una guerra civil política se tratara, los fieles del expresident se concentraban en la provincia de Alicante y algunos puntos del entorno de Valencia, mientras que Camps controlaba los núcleos de poder que consiguió arrebatar a los pocos alcaldes socialistas que quedaban en el anteriormente conocido como «cinturón rojo» de la capital y, sobre todo, la protección que desde Castellón le daba Fabra (sí, el de la lotería).

Mientras en Valencia se construía y decidía, Alicante y Castellón emergían como potencias económicas. Los modelos eran diferentes, y los «líderes» también: en un lado el turismo y la industria —juguete, calzado, mueble…—; en el otro el turismo y otra industria —Porcelanosa, Pamesa, Mercadona…—. Las guerras políticas solo son visibles cuando se pierde, y el problema era menor porque el PP arrasaba. Pero es que incluso esa guerra favoreció al PP en lugar de dividirlo: a pesar de las evidentes tensiones y desencuentros por el hecho de que el discretísimo Camps no se dejaba gobernar por Zaplana y los suyos, el modelo económico funcionaba tan bien que había tarta para todos. Con el tiempo el propio Camps, educado, tranquilo y cabal, se convirtió en un ambicioso y ciego político que encadenó éxitos y llegó a sostener al ahora presidente del Gobierno. En cierto modo la pelea encubierta entre el modelo de Aznar y el de Rajoy fue un poco como la de Zaplana y Camps: el fin de una época y el inicio de otra.

Esa nueva escuela popular valenciana ya no era la de viejos centristas reconvertidos o regionalistas adoptados. El Barça ya no era el enemigo en Mestalla, sino el Real Madrid. El PP se llenó de jóvenes, ya nacidos para la política con un PP poderoso, de familias económicamente pudientes, con coches imponentes y mucha vinculación con el poderoso y tradicional empresario valenciano. La construcción cimentó amistades muy lucrativas.

Aquí, como en lo del crecimiento «a lo fallero» de la economía valenciana, entra otro componente inmaterial: el empresariado valenciano, incluyendo el comercio, ha sido siempre de corte tradicional, con una hinchadísima visión de sí mismo, que ha generado una enorme cantidad de dinero en entornos rurales donde no hace falta tanto para vivir. Son en muchos casos self-made-men que protegen lo suyo de lo que interpretan como amenazas externas con uñas y dientes. Y eso el PP, tanto el de Zaplana como el de Camps, lo supo ver muy bien.

En ese punto cobra especial importancia la televisión autonómica valenciana, que no se constituyó como un vehículo de defensa de la lengua y cultura propias, ni como un órgano de información sobre el entorno regional. Lo que se creó fue una empresa a imagen y semejanza de esa valencianía: gigantescamente desmesurada —con más gente en informativos de la que hay en Antena 3 y Telecinco juntas—, con más jefes que trabajadores —ocuparon parte del garaje de coches antenizados para construir despachos— y con una gestión económica montada en una burbuja. Como con el símil de la ola, aquello fue bien mientras la burbuja se hinchaba… hasta que estalló.

Canal 9 consiguió notoriedad, audiencia y dinero inventando formatos basura como Tómbola. Progresivamente castellanizó su contenido, dando cancha a artistas y famosos afines, a los que recolocaba a precios millonarios. Abrieron el debate de la privatización de televisiones autonómicas allá por 2003, cuando la externalización de contenidos era una constante. El funcionamiento era sencillo: cuando había que recortar se hacían despidos ejemplarizantes de gente afín, que montaba una productora privada que acababa llevándose dinero público por la realización de programas carísimos y generalmente sin audiencia.

Con semejante monstruo montado, el paso maestro fue hacer de aquello un aparato de propaganda masiva. No en la forma en la que casi todos los medios públicos españoles no han sido, sino de forma profunda y mucho más latente. La audiencia rural de la región, formada por personas mayores que en muchos casos sintonizaban Canal 9 para ver si hablaban de su pueblo en la tele, tenían ante ellos un No-Do de más de una hora de duración que dedicaba gran parte de la emisión a hablar de lo que hacía el Govern. Ese mismo aparato propagandístico hizo que, cuando los escándalos de corrupción arreciaron y Camps dimitió, muchos se preguntaran por qué: en Canal 9 el caso Gürtel jamás fue mencionado junto al de Camps, que llegó a sentarse frente al juez sin que Canal 9 lo contara.

El uso que se hizo entonces del órgano de comunicación de la Generalitat fue el de la defensa: los casos de corrupción se vendieron como causas del Gobierno central contra el valenciano, ellos que habían creado la crisis atacaban a los dirigentes que habían traído prosperidad y habían puesto a Valencia en el mapa, los del circuito Ricardo Tormo, la Fórmula 1, las obras de Calatrava, el Bioparc, la Copa América y tantas cosas más. De nuevo como con el supuesto catalanismo: todo era un ataque contra lo propio, y en esa dialéctica el empresariado valenciano respondió muy bien del lado del Consell.

No es casual, por ejemplo, que en Valencia a día de hoy no haya Ikea a pesar de que llevan años asegurando que se va a construir: el empresariado del mueble, arruinado por la irrupción de fabricantes extranjeros, el hundimiento inmobiliario y la falta de adaptación del sector, lleva años haciendo trabajo de lobby bloqueando su construcción. Y la Generalitat, consciente de la importancia de su apoyo, transigiendo. Y ese es solo un ejemplo, pero durante estos años ha habido miles.

Y mientras, las izquierdas descompuestas

El tablero de Risk ha tenido esa forma durante años: un PP hegemónico, con un modelo económico de crecimiento continuo, que supo absorber las cuotas de poder de rivales directos como UCD y UV, con un líder carismático con peso en Madrid, en un momento de bonanza, con industria y empresariado haciendo suyas las banderas del mantenimiento de lo propio frente a la amenaza exterior y con una gigantesca arma de propaganda. Todo eso por sí mismo, además de la inercia, podría explicar estos veinte años de hegemonía popular. Pero falta el detalle más importante: durante todos estos años, y aún ahora, no han tenido un rival.

Mónica Oltra
Mónica Oltra.

El Partido Socialista no ha sabido hacer la digestión de su derrota en todo este tiempo. Desde la caída de Lerma han desfilado por su primera línea Antoni Asunción, exministro de González, Joan Ignasi Pla, Jorge Alarte y ahora Ximo Puig. Cuatro caras y múltiples familias, empezando por las que ya en tiempos de Lerma estaban en pie —Ciprià Císcar, por ejemplo, sigue siendo diputado y Leire Pajín, ahora de retiro laboral, solo conserva un cargo político y es en la Ejecutiva regional.

Sirvan dos ejemplos recientes para ilustrar la profundidad de las peleas internas. El primero, el de Joan Ignasi Pla, el único candidato que ha repetido desde Lerma y cuya salida fue forzada desde Ferraz porque se negó a dimitir; lo hicieron filtrando a la Cadena SER información sobre unas obras irregulares en su casa. El segundo, el de Antoni Asunción, que acabó fuera del partido al perder las primarias abiertas en las últimas autonómicas al acusar de «pucherazo» a la formación.

Además de por su inestabilidad, el PSPV le ha puesto muy fácil al PP las cosas, por ejemplo validando su discurso anticatalanista: las siglas del socialismo valenciano responden a Partit Socialista del País Valencià. Esto, que ya de por sí llama la atención, fue un intenso punto de conflicto hace unos cinco años cuando Jordi Sevilla, al dejar la cartera ministerial, fue enviado por Zapatero a poner paz en la organización. Ya el primer punto de su plan, que pasaba por renombrar la organización al estilo catalán (PSV, Partit dels Socialistes Valencians) fue rechazado en plano. Sevilla acabó tirando la toalla y publicando sus impresiones en su blog, donde habló de «oxidadas palancas» imposibles de mover.

Guillermo López, profesor de la Universitat de València y autor de La Paella Rusa, un influyente blog satírico muy crítico con el Consell, coincide con la visión externalizadora de las culpas. «Hasta 2011, la respuesta es, a mi juicio, que podían echarle todas las culpas al rival, al PSOE y a Zapatero, en cuanto al impacto de la crisis. Su modelo, aunque ya se veía que no funcionaba, ni el ladrillo ni los eventos, aún lograba calar socialmente. No es hasta que llega Rajoy al poder cuando queda claro que ni es verdad que el PP pudiera solucionar la crisis, ni es verdad que el PP sea el partido que defiende a los valencianos».

En las primarias que se celebraron para elegir candidato a las elecciones autonómicas de 2011 se postularon hasta cinco candidaturas, que luego se quedaron en cuatro y luego en dos que consiguieron avales suficientes. Ese es el nivel de fragmentación interna.

Otro problema evidente, producto de esa guerra de taifas continua, es el ensimismamiento del partido: no solo tienen peleas internas, lo cual es grave, sino que parecen no ser conscientes y parecen creerse siempre preparados para gobernar. Sin embargo, la desconexión con la calle es absoluta, a juzgar por su progresiva pérdida de representatividad que se dilata incluso en los sondeos para 2015.

Retomando el asunto del catalanismo se presenta un problema más, dados los guiños que el PSPV sigue haciendo a esa corriente y que con detalles como el cambio de denominación parece seguir queriendo hacer: en la Comunidad Valenciana no hay una alternativa política de izquierdas que no sea, de forma más o menos cierta, catalanista. Y eso, que posiblemente un socialista valenciano negaría a pesar de las siglas (argumentando que el nombre es una denominación histórica que nada tiene que ver con el catalanismo) es algo que se ve, por ejemplo, en cada manifestación sindical o, incluso, de colectivos sociales de izquierda: las banderas independentistas catalanas ondean, pero las valencianas —con la franja azul y sin estrella— no. Es una especie de aversión similar a la que en el espacio público español se siente por la bandera.

Ante todos estos problemas internos, la alternativa se ha ido fraguando en otras vías. Un caldo de cultivo propicio ha sido el cultural. Es curioso, por ejemplo, el ejemplo de Gandía, donde mientras gobernó la izquierda se hacían correllengües y conciertos de grupos más o menos catalanistas, algo que ha cambiado a las corridas de toros y Julio Iglesias en cuanto el PP ha llegado al Ayuntamiento. Y eso que la ciudad hace muchos años que dejó de ser el centro turístico que fue cuando Zaplana despertaba en Benidorm.

En esa trinchera, la cultural, la corriente a la izquierda del PSPV ha ganado muchos enteros: muchos profesores de secundaria, gente de corte más joven vinculada a la docencia y la cultura, participan de forma más o menos activa en iniciativas vinculadas a Compromís. La vieja guardia socialista, que antaño poblaba el ámbito cultural, ha quedado desplazada a contextos mucho menos conectados a la gente joven y la calle.

Eso, unido al acierto estratégico de una personalidad emergente en el ámbito político valenciano, ha acabado por hacer que la balanza de la izquierda empiece a virar hacia Compromís. Mònica Oltra es mucho más famosa fuera de las fronteras de la Comunidad Valenciana que cualquier líder del socialismo regional. Y lo ha conseguido gracias a sus vídeos en YouTube plantando cara a las formas del PP en Les Corts, con sus camisetas hostigando a Camps y otros corruptos y capitalizando la respuesta política en momentos tan delicados como las manifestaciones que tuvieron lugar en el IES Luis Vives hace cuatro años. Ella, y otros dirigentes de su partido, estaban a pie de calle con los manifestantes, mientras los socialistas seguramente hubieran sido desalojados de allí entre abucheos.

Luego vinieron las apariciones de Oltra con Jordi Évole, su cara en las encuestas y demás. Pero antes que todo esto, cuando Rita Barberá y Francisco Camps decidieron empezar a demoler El Cabanyal, barrio protegido culturalmente y que el Tribunal Supremo acabó amparando, Mònica Oltra fue una de las heridas por las cargas policiales porque estaba allí, con los vecinos, intentando impedir que las excavadoras arrancaran. La calle siempre ha sido una forma efectiva para la izquierda de convertirse en alternativa.

Enric Nomdedéu, portavoz de Compromís en el Ayuntamiento y la Diputación de Castellón, considera que durante todos estos años dos razones explican la supervivencia del PP: «Se ha generado cierta tolerancia social frente a la corrupción y, a la vez, ha faltado una alternativa creíble… y eso es algo que va íntimamente ligado a lo primero», explica.

Y es que a la izquierda del PSPV las cosas tampoco han sido fáciles: hasta cuatro combinaciones diferentes de partidos han intentado presentarse a sucesivas elecciones, lo que ha provocado que hasta las de 2011 solo hubiera tres partidos con representación en la Cámara. Así, hasta 1998 Esquerra Unida (IU) y el Bloc —nacionalistas, catalanistas y de izquierdas— se presentaban separados. En 2003 EU firmó un acuerdo, La Entesa, con todos los grupos regionalistas de izquierdas salvo con el Bloc. En 2007 por primera vez concurrieron todos unidos como Compromís y en las últimas elecciones, las de 2011, la coalición se rompió y EU volvió a concurrir por su parte. Otra locura semejante a la del PSPV.

¿Qué pasó entre todas esas formaciones en este tiempo? De todo: peleas entre filocomunistas y regionalistas, entre unos ecologistas y otros, pasos de personas de una formación a otra y, finalmente, peleas programáticas.

Así las cosas, entre la eficacia militar del PP y los recursos gastados por los partidos de izquierda en pelearse consigo mismos, el panorama valenciano se enquistó. Y todo eso volvió a reforzar la idea madre con la que aquel PP de Zaplana empezó a jugar: mientras ellos se pelean o crean la crisis, solo nosotros defendemos los intereses valencianos.

Alberto Fabra.
Alberto Fabra.

El advenimiento del tripartito

Pero todo este pequeño imperio podría estar tocando a su fin. Según explica López, «como no hay un duro, ni siquiera está claro que puedan mantener las redes clientelares que han tendido en estos casi veinte años. La conjunción de todos esos factores señalados les deja, electoralmente, en muy mala posición».

Coincide también Nomdedéu: «Creo, y así parecen demostrarlo las prospecciones demoscópicas, que la situación empieza a cambiar. Y no solo por el hundimiento electoral del PP, sino por el crecimiento de algunas fuerzas políticas. Creo honestamente que el posible éxito tiene también una explicación interna, que es que empezamos a hacer las cosas mejor, y otra externa, que es que hay mayor permeabilidad a discursos diferentes por la dimensión dela crisis».

En su opinión para este cambio de perspectiva se debe «a que la corrupción se tolera mucho mejor cuando no hay crisis, además de que la intolerancia a la corrupción tiene un efecto acumulativo».

Desde hace más de un año, el PP, que de la mano de Alberto Fabra intenta denodadamente apartar a los imputados de primera línea, está cambiando su habitual comunicación azuzando la idea de que el tripartito conduciría a la ruina. Porque el tripartito, según los sondeos, es más que probable: la suma del PSPV, Compromís y EU desbancaría al PP tras más de dos décadas.

En dichas encuestas se confirman las tendencias que se han visto desde los últimos años: el PSPV, aunque sigue siendo el principal partido de la oposición, sigue derrumbándose, mientras a su izquierda multiplican los escaños. La fragmentación de Les Corts, que hasta hace nada era cosa de tres partidos, seguiría con hasta cinco formaciones… y eso a pesar del umbral del cinco por ciento de los votos necesarios para entrar en el Parlament. Mònica Oltra es, además, la líder mejor valorada con una amplia distancia y, de forma significativa, los del PP salen francamente mal parados… con lo que significa que Rita Barberà, la que sale en cada procesión o salta en el balcón en cada fiesta de Fallas, pierda su aura de intocable.

De aquí a 2015, las próximas elecciones, queda mucha tela por cortar y mucho por resolver en la Comunidad Valenciana, sobre todo ahora que las pistas de la investigación del caso Gürtel vuelven a apuntar a la posible financiación irregular de la formación. El discurso del miedo que empieza a agitar el PP también puede tener mucho que decir, a pesar de todo, dadas las férreas estructuras tejidas durante todos estos años, por maltrechas que estén, y sumando a eso la herencia del término «tripartito» en el imaginario español en general y valenciano en particular, por aquello de la asociación con Cataluña.

Pero, pese a las precauciones, sí parece que los vientos empiezan a cambiar en la tierra de Calatrava, el aeropuerto de Castellón y el accidente del Metro que nunca se investigó en condiciones. El problema, en cualquier caso, sobrevivirá a quienes lo agigantaron: no es que la Comunidad Valenciana no tenga dinero, es que tiene deudas mucho mayores que su capacidad de generar riqueza… así que el problema no se solventará con un cambio de timoneles, si es que llega a producirse. El problema está para quedarse, quién sabe si otros veinte años más.

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142 Comentarios

  1. Pingback: ¿Por qué el PP ha sobrevivido hasta ahora en la Comunidad Valenciana?

  2. Es intolerable lo que está haciendo el PP, pero ya está bien de dejarnos de tontos a los valencianos. ¿Quién saca pecho? ¿Los andaluces? ¿Los catalanes que toda su industria siempre ha vendido dentro del país? ¿Madrid? Nosotros hemos sido una economía fuerte gracias a la exportación desde hace siglos: Naranjas, calzado, azulejos…somos una tierra viva y autosuficiente, ya está bien de ir de listos. Por cierto, Mercadona no es de Castellón, pero vosotros a la vuestra.

    • vamos, que si hubiera que elegir entre la cosa nostra y un partido catalanista, entre un partido fascista o un partido catalanista, ¿el resultado sería parecido al visto hasta ahora? ¿el PSPV, con Joan Lerma apoyando el secesionismo lingüístico, era catalanista?

  3. Analisis que parece hecho por un militante de Compromis. Aparte de la errata «o el de los laboristas y liberales en Reino Unido actualmente», cuando la coalición es entre conservadores y liberal-socialdemócratas.

    El PP aguanta en la Comunidad Valenciana con sus corrupciones, caciquismos y mala gestión por una sóla razón: porque un votante moderado que no sea catalanista NO tenía otra opción. Se tapaba la nariz y los votaba. El PSPV, como bien indica el autor, desde su mismo nombre ya no agrada a un socialdemócrata no pancatalanista, por ejemplo. Lo que el autor oculta es que el partido que le está quitando votos al PP en las encuestas es UPyD. La estrategia correcta de los socialistas es hacer un partido progresista valenciano (desgraciadamente el PP se ha apropiado de «lo valenciano» al estilo CiU de «lo catalán»), dejar de ir de la manita con Compromis y Entesa (sino le ocurrirá como en Mallorca, que a los 4 años volverá el PP y arrasando aún más) y sólo pactar con UPyD para gobernar, si le da claro.

    • Edelmiro Roca

      Compromís NO es catalanista, desde el momento en que en su programa no existe mención alguna a Cataluña ni a la independencia. Veo que la propaganda del PP sigue calando hondo en esos «votantes moderados» que usted menciona, cuando sin haber leído ni una línea del programa electoral de un partido ya los califican como independentistas catalanes.

      Y, como digo más abajo, el término «País Valencià», al que tantos valencianos le tienen tirria, tiene que ver con el independentismo catalán, con Cataluña y con los «países catalanes» tanto como los tocinos con la velocidad. Se trata de un término propio de la región de Valencia, al igual que el término «País Vasco» lo es de Euskadi, zona que por cierto queda bastante lejos de Cataluña.

      Hágase un favor e infórmese bien antes de dejarse llevar por la propaganda.

      • compromis recibe millones por parte de la generalitat catalana……

        • Soy valenciana y conozco la financiación de los partidos valencianos, así que cuidado con afirmar sin tener conocimiento del tema. Solo hay 1 partido con financiación catalana en Valencia (Esquerra Republicana). Compromís recibe donativos privados y financiación autonómica como el resto de los partidos activos. Ninguno de los puntos electorales de Compromís ha tenido NUNCA nada que ver con cataluña, así que dejemos ya la demagogia del catalanismo (han pasado ya muchos años desde que se inventó el térmico de partidos catalanistas, está ya un poco anticuado) y centrémonos en si son positivos para nuestra tierra, si defienden los intereses de los valencianos, tanto económicos, sociale, como culturales, que actualmente es lo que más necesitamos.

    • Pancatalanista. Qué barato sale serlo. Alguien de Extremadura o de Asturias quizá se esté preguntando en qué consiste ser «pancatalanista» o qué programa político defienden. Pues se van a decepcionar: no pretender unir Valencia, Cataluña y Baleares en un solo territorio; no buscan la independencia; no tienen un programa político coincidente en punto alguno con el catalán, excepto quizá en pedir más dinero al gobierno central, pero en eso coinciden con todos los demás.
      Únicamente se trata de decir que el catalán y el valenciano son la misma lengua. Pero es que en Valencia, defender que la Tierra es redonda y tiene más de 6000 años te puede llevar a la hoguera.

      • Por supuesto el asimilar valenciano y catalán no tiene más objetivo que el puramente lingüistico… No cuente historias para no dormir haga el favor. Yo he visto a la familia de Morera en la Via Catalana, he visto a Nomdedeu posar con esteladas, he visto como en twitter el 80% de tuits nombrando al «País Valenciá» se escribían desde Cataluña. He visto como las juventudes de Compromís portan la señera catalana cuando no la estelada.
        No nos cuenten historias de la lengua, porque todos sabemos que la cuestión lingüística va de la mano del catalanismo político.
        Señores de Compromís, sean sinceros, son ustedes catalanistas pero saben perfectamente que la inmensa mayoría de valencianos no lo son y que por tanto hacerlo público y notorio les perjudicaría electoralmente, y por eso callan. No nos tomen por idiotas hagan el favor.

        • Correcuchillas

          Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo; como lágrimas en la lluvia…, es hora de morir.

  4. Soy valenciana y en mi vida he votado al PP, pero desde determinados medios, sin querer, se nos está ofendiendo a todos los valencianos. El PP gana aquí, porque no hay alternativa. El PSPV está dividido, Oltra es valiente, pero no tiene nivel y el resto ya están a años luz. Mi familia materna es andaluza emigrada a la Comunidad Valenciana, y le tengo mucho cariño a Andalucía, pero como no es políticamente correcto, no hacen reportajes de los pueblos que viven sólo de subvenciones como Marinaleda, de la cantidad de gente que vive en el campo andaluz del Per, es decir trabajar cuatro días al mes, los eres…

    • Nuria, disculpa que te diga, pero tú no has pisado Andalucía en tu vida. La lástima es que las mentiras que dices la gente se las cree.

  5. esto es lo que ha pasado en toda españa. Son partidos y personas que han formado un entramado social y de corrupción imposible de erradicar. Los funcionarios y las instituciones están enmierdados y es el no me quites a mí para seguir los dos.

    • De imposible de erradicar nada.Solamente haría falta una respuesta ciudadana más contundente en las urnas y en la calle, y que jueces valientes pusieran unas condenas ejemplarizantes a los que han arruinado el país, no esas comedias sin gracia que estamos viendo en los juzgados.

      • Soy la vecina

        La teoria es muy bonita, pero echa un vistazo a los comentarios en este foro, repletitos de disculpas del tipo:vote porque no habia otros, son los menos malos, etc…
        Echa un vistazo a los resultados de las elecciones, echa un vistazo a las sentencias judiciales…en fin…echa un vistazo a tu alrededor y veras que esto no se soluciona con respuestas en las urnas

        • Digo que podríamos solucionarlo con respuesta en las urnas + movilización y concienciación ciudadana + justicia eficaz y ejemplarizante con casos de corrupción.

          • Soy la vecina

            Esa teoria tiene dos problemas:
            1. las leyes las dictan ellos y los jueces los ponen ellos, asi que la justicia jamas podra ser eficaz ni justa.
            2. Los elegibles en las urnas los ponen ellos (no, no me cuente que cualquiera puede presentarse, etc…porque no es real), asi que la respuesta en las urnas no sirve para nada

  6. Oportunidad perdida, el tema es interesante pero el enfoque no es el correcto, como alguien ha dicho parece subvencionado por otro partido político. Partidos que se niegan a admitir sus errores y aprovechar la oportunidad que tienen. Muy aburrida también la postura «mono en el zoo» que se suele utilizar para describir a los valencianos…

  7. ¿Y nadie dice nada de los funcionarios colocados a dedo en diputaciones y ayuntamientos? Eso pasa en toda España, pero sobre todo en Valencia. Creo que todas las oposiciones deberían ser tipo test y en Madrid o Barcelona, porque de lo contrario nunca serán justas. No a las castas!

  8. Aquí hay un error muy gordo: «laboristas y liberales en Reino Unido actualmente».
    En Reino Unido la coalición la forman los Tories (derecha) con los liberales.
    Espero que lo corrijan, gracias.

  9. Ya salieron los aldeanos con la boina calada hasta la nuez.

    • Prefiero a los aldeanos con boina que a esos hipócritas, ladrones-sí, por mucho que vayan a dar la mano al papa, no son más que ladrones- y escoria con traje y corbata que nos malgobernaron y nos malgobiernan. Encima analfabetos, como lo demuestran cada vez que abren la bocaza. Luego están los que los defienden, como tú, que ya son para ir a mear y no echar ni gota.

      • WTF? Los aldeanos que leen cincuenta mil palabras sobre las últimas décadas de Valencia y se quedan con que es una ofensa a los valencianos.
        Not very wise, Mr. Wise.

  10. La cuestión está clara: la alternativa al PP es el inicio de la escalada independentista/regionalista de Valencia, cosa que no queremos. Preferimos lo malo conocido a lo bueno por conocer.

    • Edelmiro Roca

      No existe, más allá de Esquerra Republicana, ningún partido en Valencia, ninguno, que presente la independencia de la Comunidad Valenciana en su programa ni que haya hecho mención a la independencia ni a temas independentistas o nacionalistas. Ninguno.

      Y si tiene usted datos que confirmen lo contrario, si me presenta usted programas electorales de Compromís, EUPV, PSPV, UV… donde digan que hay que independizarse de España y que la culpa de todo es de Madrid, como hacen los catalanes o los vascos, me lo pone usted aquí para que todos podamos verlo.

      Mientras tanto, su comentario no deja de ser el discurso del PP: «que vienen los catalanes!!» o sea, mentiras y demagogia contra otras regiones de España.

      • Se ve que nobha visto usted a Morera y cia posar con esteladas y senyeras catalanas. Google es su amigo. Todos sabemos pprque no salen del armario catalanista: perderían todo el electorado social que tienen.
        Que no aparezca en los programas no significa que no lo sean. No sean hipócritas.

    • Más bien habría que decir «que vienen los castellanos». Ya han montado un AVE de fin de semana para ir a la playa. Ya empiezan a decir que Valencia es la playa de Madrid…

  11. Eddy Felson

    A ver lo que tarda algún aberroncho en decir «En Andalucía, peor»…

    • Edelmiro Roca

      La verdad, caballero, no creo que Andalucía, que lleva votando a corruptos y caciques desde la Transición y que lleva con cientos de miles de parados desde 1980, tenga potestad alguna para decir que Valencia, Madrid, Castilla la Mancha o Galicia son peores.

    • Soy la vecina

      Ya ha salido el aberroncho :)

    • A ver quien es el primer lechon en decir «elefante».
      Anda mira!! he sido yo el primero en nombrarlo!

  12. Valenciano

    Quien crea que el artículo es demasiado pro-Compromís es que no ha visto la inacción dels «socialistes valencians» en los últimos años. Tan incapaces de presentar propuestas creíbles, que presentaban ideas peperas bajo una perspectiva ‘socialista’. El tema del nombre PSV es simbólico, pero Calabuig en las últimas elecciones se colmó de gloria con muchas otras declaraciones.

    Y con respecto a Compromís, la formación tendrá sus luchas internas y sus tejemanejes (como en Alcoi), pero aparenta tener una propuesta y una cohesión a años luz del PSPV. Y sí, son catalanistas más o menos moderados. Pero no siendo catalanistas no nos ha ido muy bien.

    PD: El GAV y demás dicen no ‘mos’ fareu catalans. Con tu errata das parte de razón a estos trasnochados.

  13. Verhaeren

    Pues a mi me parece muy bueno el reportaje. Muy claramente explicado, no sé si es partidista pero en ningún caso creo que sea nada exagerado. Siempre hay quien mira o incluso critica al dedo que apunta la luna, y vaya luna la de Valencia! Felicidades al sr. Ventura, gran análisis.

  14. Edelmiro Roca

    Sinceramente, la gente es burra. El término «País Valencià» no tiene absolutamente nada que ver con Cataluña ni con «Países Catalanes» ni con el pancatalanismo. Es un término propio de la región de Valencia, igual que «País Vasco» lo es de Euskadi.

    En Valencia el único partido que ha habido de tintes nacionalistas catalanes ha sido Esquerra Republicana del País Valencià, totalmente minoritario. Ni la antigua Unió Valenciana, ni el Bloc ni Compromís, cada uno con su ideología, han tenido ni tienen absolutamente nada que ver con ideologías catalanistas ni con nacionalismos catalanes.

    Y el hecho de que mucha gente se crea que todo partido que no sea PP «está a favor de Cataluña» y que esa gente vote al PP porque tienen miedo de que Compromís, EUPV o PSPV vayan a hacer «unos países catalanes» no hace sino demostrar lo muy acertado que es este artículo y las muchas verdades que dice: el PP convenció a los valencianos de que eran ellos o Barcelona como capital de la Comunidad Valenciana. Y les ha funcionado tan bien que todavía hoy hay gente que se cree que si vota Compromís está votando a nacionalistas catalanes.

    • Valenciano

      Hombre, yo he visto fotos de Morera o Baldoví con ‘estelades’. Son catalanistas (en menor o mayor grado). La cuestión es si no habría que serlo más. Un censo caduco, una financiación insultante, una costa reventada, una lengua desprestigiada y en desuso, una administración subordinada a Madrid…. Hasta Boluda el del Real Madrid ha hecho declaraciones en este sentido. Pero veo que queréis seguir ‘ofrenant noves glòries a Espanya’.

    • Edelmiro Roca, da la impresión de no haber estado en ningún «aplec», concierto o acto de Compromís. En directo son bastante catalanistas.

      Esquerra Republicana forma parte de Compromís, que yo sepa. Si no quieren que les tomen por catalanistas ya saben lo que tienen que hacer.

  15. ellen james

    Increiblemente lúcido análisis de la realidad valenciana.
    Aunque habría que hacer mas hincapié en la absurda guerra de símbolos que ha hecho un daño terrible al carácter valenciano y el vasallaje extremo del PSPV a los sucesivos gobiernos del PSOE a nivel nacional.
    Muy bueno, si señor.

  16. Un gran artículo. Me gustaría muchísimo una respuesta a la misma pregunta, pero con la otra comunidad pepera levantina. ¿Por qué el PP aguanta tanto en Murcia? ¿¡Por qué?!

  17. ellen james

    Y aunque no soy NADA proCompromis, es cierto que el PP valenciano está vendiendo su posible derrota como el advenimiento del anticristo Compromís.

  18. El artículo está bastante bien, a pesar de las varias erratas que tiene, hay varias fechas de elecciones mal puestas, lo del Luis Vives no fue hace 4 años sino hace uno y medio, etc
    Pero no estoy de acuerdo con el tema de que el catalanismo sigue presente en la izquierda valenciana, es algo totalmente residual, y la mayoría de la gente si no vota al PSPV es porque son unos inútiles, no por lo de PV de las siglas, justamente quien quiere resucitar el tema del catalanismo es el PPCV, y quizás en los 90 funcionara, pero hoy no tiene pinta de que lo vaya a hacer.

  19. Un dato que aquí nadie menciona y a mí me impacto bastante cuando un muy buen amigo mío valenciano me lo comento es el voto de la gente del campo y poblaciones pequeñas que en 1995 cambio hacia el PP y el motivo principal de este cambio fue el crimen de la niñas de Alcasser y de cómo la sospecha general de la gente recaía sobre altos cargos del PSOE y de cómo estos intervinieron para ocultar pruebas y líneas de investigación.

  20. La mejor razón para que les sigan votando es que las otras opciones son nacionalistas. PSOE y otros partidos son nacionalistas en Valencia al igual que en Cataluña. PSOE ha ido aglutinando a radicales que están imponiendo sus ideales. UPyD todavía no es un partido al que el votante medio esté dispuesto a votar, a parte de que los medios se dedican a desprestigiar a sus miembros ya que solo les sacan cuando la cagan. El PP es una banda de mafiosos, pero el PSOE no es una opción ya que en 10 años convertiría Valencia en otra comunidad radical. El PP la ha estado cagando en ese aspecto en Baleares dejandoles dar una educación en catalán, y lo van a pagar en el futuro. El idioma divide.

    • ¡Eso! Habría que gasear a todos los españoles que hablan otra lengua además del castellano. Luego dirán que los catalanes sólo quieren la independencia por el tema del dinero.

    • Pepe do Ferro

      ¿Y no le parece ud. suficientemente radical y radicalizado un país o región gobernada por mafiosos?

      Por otra parte, el idioma empieza a dividir cuando este se prohibe, se menosprecia o se utiliza para atacar a los demás, algo que desde siglos está en las tácticas del PP y de sus antepasados.

      Pese a que, sacando las violencia, no existe nada más radical que todo esto, el PP sigue gobernando. Lo que lleva a pensar que el problema no está en los partidos, sino en la educación democrática de los votantes.

    • Vale Victor, o sea que para que todo fuera bien habría que eliminar todos los idiomas de la peninsula ibérica excepto el castellano, cargandose su historia, su literatura, etc… De hecho, mejor eliminar cualquier cultura en España que no sea la castellana ¿no?… Victor, tu manera de pensar es de las que da miedo, no sé si es por tu ignorancia o por tu radicalidad.

  21. Curiosa la cantidad de similitudes que se podría realizar entre lo que se cuenta en este artícula del porqué gana el PP en Valencia con el porqué gana en Galicia.

    Me ha gustado lo claro y bien redactado que está este artículo aunque no conozco la realidad valencia tan en profundidad como para saber si es acertado…Sí que es cierto que hablando con gente de izquierdas de Valencia la respuesta ha sido siempre la misma…» El PP se lo lleva crudo porque el resto de los partidos son una vergüenza…no hay alternativa»…En Galicia idem!

    • Pepe do Ferro

      Acabas de demostrar que conoces tan bien la realidad valenciana como la gallega:

      1. En Galicia, salvo épocas muy concretas, han gobernado siempre los conservadores, a diferencia de Valencia que hasta 1995 siempre ha sido de izquierdas.

      2. En Galicia no tenemos el chivo expiatorio similar al catalán para culpar todos los males.

      3. El modelo económico gallego es y ha sido siempre deficitario, depende de ayudas externas que siempre han sido canalizados hacia una enorme red clientelar que es el único modo de subsistencia de gran multitud de familias y que ha sido gestionado siempre por el PP. Por tanto, ya no es la falta de alternativa, algo totalmente falso, sino el miedo a que se desmorone el medio de subsistencia de multitud de regiones.

      5. Y por último, relacionado con el punto anterior, el caciquismo, populismo y chantajeo a los votantes, herramientas usadas repetidamente por el PP y antepasados desde tiempos inmemoriables

  22. No me he comido el artículo en su totalidad, pero sobrevivir lo que se dice sobrevivir no me parece que sea lo que esté haciendo el PP en CAPV actualmente.

  23. Pingback: Bitacoras.com

  24. Pingback: ¿Por qué el PP ha sobrevivido hasta ahora en la Comunidad Valenciana? | Los antisistema son:

  25. La razón de que les sigan votando es el bipartidismo. Y que mucha gente se identifique con la ideología y no con las personas. El Pp podría poner a Al Capone, que le votarían… simplemente porque el PSOE tiene una ideología a la que la gente no es afín, y los partidos minoritarios tienen una ideología radical, verdes, nacionalistas, antitaurinos… la mayoría son de chiste. Parece que la gente prefiere que las cosas sigan estando como estan pese a la corrupción a un partido que tenga una ideología radical u opuesta a lo que uno cree. Se echa de menos otro partido tipo UPyD, pero que no tenga un candidatos centralizado como es Rosa Diez… se echa de menos democracia dentro de los partidos.

    • Pepe do Ferro

      Me resulta que eches de menos a un partido como como UPyD pero siempre y cuando no tenga un candidato centralizado cuando este partido es puro centralismo.

      Una prueba más se lo que vengo defendiendo, el problema no está en los partidos, sino en la educación democrática de la gente, que es muy pobre.

      • madrileño

        UPyD es federalista, para dudas acudid a las fuentes

        • ¿El partido de los «nacionalismos periféricos malos» en contraposición al «nacionalismo central bueno»? Pues será un federalismo centralista en todo caso.

          Un saludo.

        • Si recurres a las fuentes verás que afirman hasta ser de izquierdas… como para hacerles caso. :p

          • El concepto «un voto un hombre» es bastante de izquierdas si. Lo que no es de izquierdas es que el voto regionalista valga más que otro. Revise sus nociones de izquierda derecha, le veo desinformado.

  26. Me hace gracia que aquí se diga que este artículo es partidista para Compromís cuando nos define directamente con el insulto que se nos destina para intentar anularnos: catalanistas. Compromís es valencianista. Este es sin duda, el punto de partida de la remontada popular: decidir qué es valenciano y atacar directamente con el insulto (se utiliza con esa intención) catalanista a quien tiene una visión del país diferente.
    Y esto aplica para cualquier formación de izquierdas que tenga un poco de racionalidad o de rigor histórico. Hete aquí que ver cuatribarradas se haya convertido en algo comparable a llevar banderas proetarras. Te convierte en alguien deleznable cuando, en realidad, es una bandera más de las que ha tenido esta tierra siempre. Sin ir más lejos, miren el escudo de la Ciudad de Valencia o el del Consell Valencià preautonómico.
    Es aquí donde empieza el éxito del PP: ser valenciano es como yo digo. Quien no lo sea no es valenciano. Así, mucha gente votaba inducida por el marasmo mediático al PP, o se quedaba en casa porque no iba a votar a los catalanistas (etarras).
    El elemento identitario bien utilizado servía para movilizar a los valencianos que no se sienten como tal (inmigrantes o castellanohablantes) y a los de arriba ya explicados.
    Pero no es el único aspecto. Una vez en el poder, la propaganda, el enchufismo y el victimismo hicieron el resto.
    Apoyados en una burbuja inmobiliaria, el PP creó un oasis de «progreso» y de prosperidad casi irrebatible.¿ A quién iba a votar un joven de 20 años sin estudios (líderes en abandono escolar) pero que cobraba 2.500 euros al mes limpios? A quien presumía de este milagro.
    En frente, teníamos a los catalanistas, a los antivalencianos, a los cenizos que no querían reconocer lo bien que estábamos. En cambio, el PP simbolizaba la libertad, la posibilidad de forrarse.
    Y esa es la llama que se apaga: con la actual crisis ya no se pueden pagar favores y es difícil creer que el PP solucionará lo que tenemos aquí. Pero hasta 2011, la gente prefería escuchar a unos insensatos que le ofrecían la posibilidad del éxito en vez de a esos pesimistas que pedían sostenibilidad, solidaridad, cultura, educación y esfuerzo. Pero claro, es que eso lo dicen porque son catalanistas (véase etarras).

    • Sin ser votante de compromis, me ha parecido un buen resumen.

      • Catalanismo e insulto en la misma frase. Nunca se me ocurriría tildar de insulto, al valencianismo o al españolísmo. Insultante, es detraer la riqueza de por ejempl.. Valencia a la que la casta mediática funcionarial radicada en Madrid eleva a la categoría de playita de Madrid, dejándola descolgada de cualquier infraestructura con tal de aislarla de Cataluña. Insulto es la pésima financiación a lo largo de décadas que arruina a Valencia y a todo el arco Mediterráneo, y solo os preocupe cualquier cosa que venga de Cataluña. Insultante es que CCAA ricas acaben arruinadas, manteniendo subvencionadas al resto, que encima se jactan de superhabit. Todo esto, y lo que ahora llaman élites extractivas, son lo que esta acabando con Valencia

    • Pues hombre, que quiere que le diga, portar una bandera catalana cuando no estamos en Cataluña es perfectamente definible como «catalanista». Ahora resultara que portar la senyera catalana es valencianismo. Ya, ya, claro, claro.

  27. El término «País Valenciano» aparece en el preámbulo del Estatuto de Autonomía valenciano del año 1982, y hasta mediados de los noventa (coincidiendo con la eclosión del PP en España), se utilizaba sin ningún problema en medios nacionales y valencianos.

    En cambio, cuando desde Madrid se nos denomina deliberadamente «Levante español» (para referirse a la Comunitat Valenciana, no al este de la península), no oigo a ninguna voz pública u oficial que salte diciendo: «Somos valencianos, no levantinos».

  28. Bueno, para alivio de Borja Ventura, decirle que ya están construyendo un Ikea en Valencia.
    Lo apunto ya que le he visto preocupado por la falta de un símbolo de progresía y modernidad de una sociedad en la zona.

    • Lo pone como un ejemplo de proteccionismo clientelar y caudillista. No es que una ciudad no pueda ser moderna si no tiene Ikea, es que si Valencia fuera la sede de Nokia las antenas de telefonía no funcionarían con teeléfonos Android o de Apple y todo el mundo tendría que usar Windows Phone (excepto los cuatro atrapados con Symbian).

  29. Pepe do Ferro

    De este artículo y de los posteriores comentarios, se puede sacar una conclusión tan simple como verdaderamente estremecedora:

    – Los valencianos son capaces de admitir a gobernantes que abiertamente les roben y defrauden que adoptar una ideología diferente que les pueda beneficiar tanto económicamente como socialmente.

    Da escalofríos que gente así tenga la potestad de elegir representantes políticos.

    • Haztelo mirar

      Por esa regla de tres, de su post anterior se deduce claramente que:

      – Los gallegos dependen de ayudas externas (subvenciones, contrabanddo?) que siempre han sido canalizadas hacia una enorme red clientelar (mafia, narcotráfico?) que es el único modo de subsistencia de gran multitud de familias (la sociedad gallega) y que habiendo sido gestionado (amparado, promovido) siempre por el PP, éstos se perpetúan en el poder, ante el miedo a que se desmorone el medio de subsistencia de multitud de regiones.

      Da escalofríos que gente así tenga la potestad de elegir representantes políticos.

    • Creo que antes de tacharnos a los valencianos de incompetentes, deberías conocer un poco más el problema, ya con décadas de historia, y más complicado que »los valencianos son imbéciles»

  30. santaklaus

    Las picias del PP en Valencia que las paguen los valencianos, que son los que les han votado sabiendo que estaban imputados por corrupción. ¿No quieren que les roben? Pues que tomen dos tazas y a ver si aprenden.

  31. Artículo todo él lleno de inecxatitudes algunas inmensas. Apuesto a que el que lo ha escrito sólo ha pisado la CV para bañarse en las playas de Gandía (señores que Benidorm supera en turismo a Gandía desde los años 60 todo el mundo, excepto algún madrileño fan de Gandía Shore, sabe de sobra)

    Ni una palabra a la Batalla de Valencia (Años 70 y 80) donde se ubica el origen de muchos males ni al robo de los símbolos valencianos por la UCd en la tramitación del Estatuto en el congreso: En Valencia se llegó a un acuerdo, en el que se respetaba el nombre histórico: País Valenciano y por la santa voluntad de la mayoria absoluta de la derecha, alguen se inventó esa cosa llamada «Comodidaz Valenciana» y decir país valenciano pasó a ser de «catalanistas» algo que el autor del artículo asume así, tranquilamente.

    Otro perla: Decir que, cuando se habla de la expulsión de G.Lizondo de UV que fue llevada a cabo por: «Los sectores más reaccionarios y nacionalistas del partido» es sencillamente para flipar: Señor Don Borja Ventura, de verdad, la política valenciana es tremendamente compleja, me hago cargo, pero antes de volver a escribir sobre ella, haga un cursillo acelerado: Unión Valenciana no ha sido ni ha pretendido ni siquiera de pasada ser nada que se le parezca al nacionalismo: Más bien todo lo contrario, nació como reacción a las fuerzas progresistas valencianas que, nacionalistas o no, tenian en común su interés por la recuperación de la lengua y la cultura propia y que en la neolengua que inventaros los grupúsculos de corte fascistoide, entre los que se contaba al inicio UV, pasaron a ser calificados, genéricamente de «catalanistas» Fue de hecho los intentos de moderación del último lizondo ý sus amagos de dialogo con los nacionalistas lo que le valió la expulsión del partido «por parte del sector mas reacciOnario y ANTIVALENCIANISTA.

    Bueno, luego si tengo tiempo sigo con más cosillas. De nada, amigo.

    • Fan de Gandía Shore no sé si será, aunque no tiene pinta, pero Borja Ventura madrileño no es. Que me corrija si me equivoco, pero creo que nació en una ciudad llamada Valencia, así que probablemente haya pisado la CV para algo más que para bañarse en las playas de Gandía.

    • Javier Torres

      Buen comentario. Tus precisiones son totalmente acertadas y necesarias. Casi me atraganto de la risa con lo de Gandia y Benidorm. Y bueno, lo de los llauros viendo a Monleón en C9 en la Valencia profunda… Nivelazo el del amigo Borja.

  32. La gente sigue votando al (vergonzoso) PP en la Comunidad Valenciana porque, por mucho que duela, la alternativa es deprimente. El PSPV es nulo y los demás partidos, que vienen a ser todos lo mismo (y si, son catalanistas, hay millones de pruebas; sigan por ejemplo a Nomdedeu en Twitter), dan bastante penita. Vamos, es que es pensar en un tripartito y echarse a temblar.
    Y sólo una cosita al autor: no comprar todos los argumentos a los nacionalistas no es ser anticatalanista. Por lo demás, el artículo muy bueno.

  33. Pues yo desearía un tratamiento para los idiomas locales en Valencia -o en cualquier otro lugar de España- similar al que se practica en Italia con el rético o con el sardo. Soy jacobino, centralista, valenciano y de izquierdas; no me parece que el mayor o menor uso del valenciano sea un indicador cultural especialmente relevante, en comparación a los índices de lectura, el porcentaje de población con titulación universitaria o los conocimientos musicales. El drama que viven algunos es el retroceso brutal que sufre el valenciano donde existe libertad y no hay imposición, donde la gente habla lo que le da la gana. El cuento de la opresión lingüística, tras muchos años de presencia en la enseñanza no se sostiene más: es una lengua condenada a ser minoritaria y quizá (cosa que me resulta indiferente) desaparecer (los pueblos son todos ellos muy «étnicos», pero la población está en las ciudades); vertebrar toda la política y toda la educación sobre una lengua que es materna para una parte no muy grande de la población, y que no es una de las lenguas de cultura europea desde hace 500 años, es un absurdo, como lo sería hacer sobre el occitano, por poner un ejemplo (otra lengua con un pasado espléndido y sin futuro). Así que los que tenemos ese punto de vista y somos de izquierdas, nos quedamos en casa, desde hace ya mucho tiempo. La solución en los países civilizados es la libertad para escoger por parte de los ciudadanos (sueco en Finlandia, el esloveno en Trieste y alrededores, hay muchos ejemplos). ¿Cómo es posible sino que podamos vivir perfectamente sin usar el valenciano? Que la realidad social ponga a cada lengua en su sitio. Y desde luego, si pretenden aculturarme, por favor: en ruso, en inglés, en francés, en alemán… Cuando la izquierda recupere las que fueron sus prioridades históricas, volveré a las urnas. Esta es mi experiencia y mi punto de vista, y así la cuento: abro el paraguas.

    • «La solución en los países civilizados es la libertad para escoger por parte de los ciudadanos». Por desgracia, España no es uno de ellos. En España, uno no puede escoger hablar castellano. Lo tiene que aprender por cojones. Y luego tiene el derecho de usarlo o no. Pero siempre habrá en su tierra quien no hable otra cosa sino castellano. Y como tú hables valenciano en Valencia en presencia de un castellanoparlante eres un maleducado o peor, un filoetarra, un extremista radical.
      Desde las primeras leyes de educación en España, allá por 1830, el castellano ha sido un pilar fundamental. Se han invertido, por tanto, casi doscientos años y quién sabe cuántos cientos de miles de millones de reales, pesetas y ahora euros en asegurarse que todo el mundo sabe castellano. Y ahora nos sale gente diciendo que debido a la situación sociolingüística de los territorios, las otras lenguas del estado están condenadas a desaparecer y los gobiernos locales no deberían tratar de imponerlas. Como si el castellano se hubiese implantado en la sociedad en un milagro de Pentecostés masivo.
      ¿Por qué 9 de cada 10 cadenas de televisión, 19 de cada 20 cadenas de radio, 99 de cada 100 libros o 999 de cada mil cómics se hacen en castellano? Porque los hacen empresas privadas y ¿para qué sacar ediciones en dos lenguas si todo el mundo conoce una que les sirve para toda España, y aun latinoamérica? No cabe duda que si un 70% de los valencianos no entendieran el castellano, la realidad del mercado sería distinta, pero claro, qué bonito es invertir dos siglos y dos billones de euros en crear un mercado artificial y luego fingir que las cosas siempre fueron así.
      Así se llega al fin al sueño húmedo de la derecha española: gente como Juan, que ve el valenciano como una lengua menor, sin prestigio cultural ninguno (como si hubiese habido científicos españoles desde los matemáticos del Al-Andalus, o en Europa se conociese a algún autor en castellano entre Cervantes y Borges) y que sin duda encontraría ofensivo que alguien le dijese que no estaría de más hablar indistintamente en valenciano o castellano, en lugar de esperar que los valencianoparlantes cambien siempre de idioma para hablarle en el suyo.
      Pero desde el respeto, ¿eh? Eso siempre. A ver cuando esos putos polacos se extinguen de una vez. Y este es el electorado de Valencia.

      • Toda esa diatriba catilinaria, ¿qué propósito tiene exactamente? Le he leído hasta el final para ver qué era exactamente lo que defiende, pero no he llegado a ninguna conclusión más que «la culpa es de los castellanos y su imposición secular».
        Cualquiera diría que la lengua, la que sea, le da de comer y es lo único que sabe hacer.

        • Uy, el argumento es bien sencillo: que aquellos que se quejan de la necesidad de conocer el valenciano por ley siempre consiguen ignorar olímpicamente el hecho de que, por ley, conocer el castellano es obligatorio. No en los tiempos de Franco, no. Ahora.
          El estatut de Cataluña que tumbó el constitucional contenía un artículo copiado del artículo 3.1 de la constitución de 1978: «el catalán es la lengua de Cataluña. Todos los catalanes tienen el deber de conocerlo y el derecho de usarlo».
          No estaba redactado así, pero venía a ser eso. Por supuesto, el TC lo tumbó. Lo contrario hubiera sido como decir que un catalanoparlante tiene los mismos derechos que un español de verdad, y ¡hasta ahí podríamos llegar!

          • Ah, entiendo. Critica usted una medida que usted habría aplicado, si le hubieran dejado. Que está mal (sin explicarnos por qué lo está, y por qué pese a su maldad intrínseca es tónica habitual en el mundo)… pero que qué cabrones que no dejan a los demás hacer lo mismo.
            ¿Dice que llevamos dos siglos imponiéndoles la lengua? No, lo siento. Llevamos por lo menos cuatro siglos y me quedo corto. Y al que asoma la cabeza se la cortamos. Así nos las gastamos, los castellanos. Tanto que hay zonas enteras de Valencia donde jamás se ha hablado valenciano. Supongo que fuimos nosotros, a base de oprimir, genocidear y masacrar. Lo raro es que no nos revienten más bombas o se nos independice más gente. Deben ustedes tener mucha paciencia. O gustarles la opresión, yo tengo la mente abierta y no juzgo los gustos de cada uno.
            Usted debe de ser de éstos, porque va y saca un artículo del Estatut de Catalunya en un artículo sobre Valencia.
            Supongo que no está al corriente de lo que sucede con las lenguas que pierden popularidad. Que no es un suceso que pasa únicamente en la Península ni en los últimos tiempos. ¿Le hago la lista de lenguas que han desaparecido ya? Sin salir de aquí, unas cuántas. No le veo quejarse por ellas, ni protestar porque la suya quizá se impuso durante siglos a otras que también tenían derecho a existir, y a protegerse artificialmente hasta el absurdo. Y no, ya me adelanto, no me importa si el castellano desapareciera. Hablo más idiomas, y aunque no lo hiciera: un idioma que, de no usarse, desaparecería, no tiene mucho sentido mantenerlo por puro folclore localista.
            A pesar de gente como usted se pasó del laúd a la guitarra, y de ésta a la guitarra eléctrica. De los cantares a las canciones y la poesía por separado. Del canto gregoriano al rock. Pero el que es «el sueño húmedo de la derecha española» es Juan. No, amigo. Es usted.

    • Soy liberal y compro punto por punto tu opinión sobre la imposición del valenciano, porque no se puede decir de otra forma.

      Hablo valenciano las 24 h, y no tengo intención de perder un minuto de mi vida aprendiendo a escribir corréctamente el valenciano para comunicarme con un escasísimo círculo social, prefiero mejorar mi triste inglés que uso cada día. Es más, creo que parte del fracaso escolar se debe a la introducción del valenciano escrito en las aulas.

      • «Hablo valenciano las 24 h […] para comunicarme con un escasísimo círculo social»

        Tiene mérito empezar una frase con una mentira y ponerse en evidencia antes de llegar al final.

    • Jajaja impresionante, un «jacobino» hablando de la «libertad para escoger de los ciudadanos» en cuestiones lingüísticas. Ver para creer. ¡Y hasta parece convecido el hombre!

      Pero bueno, pequeñísimas contradicciones a parte, ya tuvo que salir el demagogo de la libertad. Es coger la palabrita dichosa, y ya poder pasarse por el forro lo que convenga. Como los siglos de españolización (40 de ellos «a lo bestia»), y lo que es más importante, la llegada masiva de inmigrantes castellanohablantes concidiendo con los períodos de más represión.

      Así cualquier lengua se convierte en dominante, no te j*de. Pero no, parece que en el mundo feliz de la «libertad» una población sustituye una lengua por otra, así, como quien cambia de camisa.

  34. Iba a decir más o menos lo que comenta Marc un par de mesajes más arriba: el artículo rebosa inexactitudes y tópicos. No se puede hacer un análisis con un mínimo de rigor sin ni siquiera nombrar el proceso entendido como «Batalla de Valencia». Demuestra que la documentación y conocimiento del autor respecto a la situación política valenciana no es muy profunda.

    Me extraña porque pensaba que en JotDown se lo curraban un poco más. En fin…

    pd: Lo de «Comunidad Valenciana» es obra de don Emilio Attard. Según sus propias palabras: ‘La imbecilidad de «Comunidad Valenciana» es mía.’

  35. No se puede contestar mejor a la pregunta. Estoy por imprimirlo y cada vez que alguien me pregunte «¿Pero qué coño pasa en València?» se lo lea pueda leer tranquilamente y me ahorre la pesadilla tener que estar explicando lo inexplicable.

  36. Guille Muñoz

    No sé si alguien estará de acuerdo conmigo, pero en el análisis del PSPV hay alguna contradicción:
    «Además de por su inestabilidad, el PSPV le ha puesto muy fácil al PP las cosas, por ejemplo validando su discurso anticatalanista», para luego afirmar «Retomando el asunto del catalanismo se presenta un problema más, dados los guiños que el PSPV sigue haciendo a esa corriente y que con detalles como el cambio de denominación parece seguir queriendo hacer: en la Comunidad Valenciana no hay una alternativa política de izquierdas que no sea, de forma más o menos cierta, catalanista.» Es decir, primero dice que el PSPV asumió el anticatalanismo del PP, pero luego dice que hace guiños al catalanismo y que las alternativas de izquierdas son todas catalanistas.
    ????

    • Esteeeeee… tristemente ambas cosas son ciertas. ¿Sorprende que el PSPV no encuentre su electorado?

  37. Buenisimo artículo, aunque se os ha olvidado mencionar a otro derrocado por AP/PP: el CDS, que llego a obtener 10 diputados en las Cortes, numerosos concejales en Alicante, Valencia y Elche y alcaldias, y que fue igualmente fagocitado por los populares.

  38. Sólo he estado una vez en Valencia. Al lado del mercado de abastos nada más llegar, nos metimos en un bar y el dueño perseguía a escobazos una rata que se paseaba por el bar una y otra vez.

    Esto sucedía mientras leíamos en El Levante – El Mercantil Valenciano y había 7 páginas con noticias sobre corrupción.

    Vimos El Cabanyal, comimos en un bar de por allí, paseamos por la parte vieja más grande de España, entramos en la esdrujulísima Ciudad de las Artes y las Ciencias…

    No podemos pensar que todos los vascos son etarras o los valencianos gilipollas que toleran la corrupción hasta el infinito. Eso lo piensan los simples.

    Lo que hay que hacer es implicarse en la acción (hay mil maneras), leer libros con sustancia como los de Pascual Serrano, Josep Novoa Novoa, Juan Torres, el difunto Javier Ortiz, Juan Carlos Escudier, Alfredo Grimaldos o a Rubén Caviedes (guiño, codo)…

    La ignorancia y el borreguismo siempre será el fruto sembrado con la porquería manipuladora y mentirosa de los poderosos y su miseria vital.

  39. Escapulario

    No comparto lo que apuntan muchos sobre la inclusión o no de la batalla de valencia. Aquello no tuvo demasiado éxito. El estatut de Benicasim llevaba el termino país valenciano y la bandera no era la real señera, sino una cuatribarrada con franja azul con el escudo de la generalitat. Aquel estatut se presento en madrid aprobado por todas las fuerzas politicas valencianas. Alfonso Guerra y un prócer de la CDU que ahora no recuerdo ( martorell, puede ser?) cerca de la media noche, a punto de cerrar plazo, acordaron en un despacho un par de arreglos, el primero fue dejarnos fuera de la primera vía, el segundo se inventaron eso de comunidad, y el tercero fue colocar la señera coronada, bajo la amenaza del «aceptáis esto, o no hay estatut».

    Y con eso el PSPV se pasó gobernando del 83 al 95. El PSPV acogió a mucho intelectual del fusterianismo, no se puede decir que fuera catalanista como tal, pero si que tenia, tuvo o tiene, alguna facción que otra. Hoy en día el fusterianismo se ha quedado para nostálgicos, es cosa ya de cuatro guelos y poco más.

    Lo que ha hizo bien el PP fue apropiarse de un discurso que quedó hurfano. Son los que más han hecho por la unidad de la lengua, y sin embargo se venden o son vistos como únicos garantes de nuestras señas. En realidad son los que han hecho algo por la unidad de la lengua, pacto mediante de zaplana con el demonio Pujol. Y se venden tan bien, que eso, de hacerlo el PSPV u otro le hubiera bastado para tratarlo de traidores, o catalanistas.

    Han aniquilado la lengua del espectro público, de la tv, reducida a informativos y nada más, y de la enseñanza, pero siguen bien vistos como garantes de nuestros símbolos… Y así con todo.

    Se ha juntado todo, ese valencianismo político de cartón piedra ante discursos mas virados hacia el norte o neutrales y la falta de alternativa electoral. El pp gana por ausencia de rival. Los de enfrente nunca han hecho oposición, ni han tenido proyecto de país-comunidad. Se han dedicado a pelearse por la herencia y a mantener sus cuotas de poder.

    A compromis que llegó casi sobre la bocina ya le dan cercano a los 20 escaños, en las terceras elecciones como no espabile el PSPV le pasan fácil como segunda fuerza. Y en las de 2015 se puede dar un caso curioso, que el PSPV vuelva a la generalitat por la misma vía que le tiraron. Que fue en una situación muy parecida a la que vive el PP. ¿ se comerán el pollo de compromis?

    Estos puede que sea lo mejor que le haya pasado a la política valenciana desde ni se sabe. Son gente que viene de abajo, profesores de escuela, funcionarios, gente de la calle que no tiene nada que ver con las castas políticas de siempre, ni con la burguesía empresarial ni nada. Es fente con una visión honesta de l política, con las ideas claras y un proyecto muy definido. Con sus cosas internas, como todos, pero bien.

    También hay que tener en cuenta que a más de falta seria de alternativa, el factor militante pesa mucho, el pp tiene una base bastante solida y eso son votos asegurados, llueva o truene. es complicado que sufran un descalabro electoral por muy feo que se pongan, los militantes de derechas no suelen abandonar la urna.

  40. Javier Torres

    La prosa del artículo tiene el mismo nivel que todos los secretarios generales socialistas valencianos desde 1995, o bueno, Camps también: de concurso de redacción de instituto. A Zaplana lo trajeron los sucesivos ministros de obras públicas socialistas que tuvieron incomunicada a Valencia por autovía con Madrid hasta la segunda mitad de los 90, con los dirigentes locales sin decir ni mu a pesar del clamor general.

    Compromís no es catalanista? Claro, y a Morera y sus compis les pilló la Diada en Vinaroz por casualidad, y a los que daban la mano en el puente sobre el Senia eran unos vendedores de cupones a los que ayudaban a cruzar la calzada…

    Por cierto, todas las collejas al PP relacionadas con Calatrava están más que merecidas. Pero es que me muero literalmente de la risa cuando vienen de parte de socialistas. La Ciudad de las Ciencias, que al principio no era de las Artes, es un proyecto socialista de finales de los 80, que apenas incluía una torre de telecomunicaciones de 380 m con hoteles y oficinas donde ahora está el Palau de les Arts. No al despilfarro… de los otros, claro.

    • Hombre, si sólo iban a hacer una torre de comunicaciones y poco más, no se gastarían la burrada que se gastaron Zaplana y Camps, ¿no?

      • Javier Torres

        Amigo Rafa, era la torre, más una versión mayor del museo de Ciencias más el Hemisferic. Lo bueno es que el Palau de les Arts se inundará pero no se hundirá, con la cimentación de pilotes más profunda de España ya ejecutada de la torre.

        De todas maneras, venga, la perra gorda para ti, que el Oceanográfico es de Zaplana y el Ágora de Camps…

  41. mantecorso

    Creo que faltan un par de detalles importantes para reseñar estos casi 20 años de gobierno continuado del PP en la comunidad Valenciana.

    Uno. La guerra del agua. ¿Nadie se acuerda del trasvase del Ebro? Una obra faraónica que pagaba la Unión Europea que paralizó el gobierno de Zapatero. Eso fue un golpe mortal para el Psoe en Valencia y Murcia. Los votos en Cataluña y Aragón han sido sacrificados por los de Valencia y Murcia.

    Dos. Los agravios en el congreso. Que algunos textos paridos en Valencia hayan sido reescritos en Madrid por que no gustaban a CIU, no han sido del agrado de muchos valencianos.

  42. La batalla de Valencia en los años 80 fue fundamental para que la derecha y ultraderecha valencianas consiguieran años después la hegemonía política y social. La batalla de Valencia intoxicó de raíz el discurso y la práctica política hasta el punto en que palabra «catalanista» se utilizó como el peor insulto. Muchos valencianos acabaron asumiendo estas categorías hasta el punto de defender las políticas del PP con el argumento: es que la alternativa es peor, la alternativa es un gobierno de catalanistas imperialistas que nos anexionarán a Cataluña como su quinta provincia.

  43. Pingback: Fuera de juego | La Tronera de Celemín

  44. Si algún día los valencianos somos capaces de deconstruir el blaverismo y ver cómo sus categorías ligüïsticas han sido asumidas plenamente incluso por personas de izquierdas, nos vamos a llevar las manos a la cabeza.

  45. Pep Prim

    Borja, tras leer lo que ya sabía (soy valenciano de toda mi vida), no encuentro respuesta a la pregunta del título tu artículo.
    Así como sí que me enteré por qué carallo se queman los bosques gallegos, me hubiera gustado leer por qué sobrevive (tan bien) el PP en esta tierra. Tiene que ser por algo más simple, más banal y que requiera menos texto…
    A mí me avergüenza sugerirlo.
    De todas formas, buen intento.

  46. Soy valenciano y estoy de acuerdo en algunos de los argumentos, otros datos los desconocía y otros son incorrectos… pero en la mayoría de pueblos la estrategia del PP de pan y circo les ha funcionado perfectamente. Sobre todo circo, llega la semana de fiestas y se despilfarra todo el presupuesto en orquestas, toros, fuegos artificales, macropaellas… y el resto del año a dos velas pero «che tú, quines festes!!!» y si son mejores que las del pueblo de al lado, aún mejor. La chusma que nos gobierna refleja todo lo peor de los valencianos:chulería, despilfarro y a aparentar no nos gana nadie. Me da mucha lástima que así sea, porque esta tierra tiene muchisimas cosas buenas… pero sinceramente, no sé si tenemos solución… y en parte nos lo hemos buscado nosotros mismos…

  47. ANGELA RIPOLLES

    Quizás la permanencia cómoda del PP durante demasiados años en Valencia no solo es culpa de las seductoras promesas durante la campaña electoral, creemos que es la falta de confianza en el partido opositor que está formado por personas que no merecen su confianza y no saben seducir al valenciano con su programa. En estos momentos se vislumbra un cambio por cansancio del pueblo, despues de los escándalos Gurtel y otros, pero también se espera una gran abstención. Seguimos pensando, por ciertas actuaciones de los pancatalanistas en nuestra Fiesta del 9 de Octubre que quieren anexionarnos a Cataluña, con sus costumbre etc. y esto llega al fondo de la personalidad del valenciano y produce su indignación

  48. ¿Porque la mayoría de los valencianos les votan siendo así cómplices y culpables de lodazal político y moral en el que viven?
    Yo no le encuentro otra explicación.

  49. Salvatore

    Yo creo que no hace falta tanto para explicar el porque… para el PSOE la comunidad Valenciana y sus productos siempre han sido carta de cambio con la vecina Cataluña (muy interesada en extender sus tentáculos sobre nuestro territorio, de hecho invierte millonadas en esta comunidad para lavarle el cerebro a la juventud y bla bla bla… los que lo hemos visto lo tenemos claro) No es que estemos profundamente enamorados del PP ni mucho menos, es que con el PSOE ya tenemos muy clara la meta para esta comunidad. de hecho sus propias siglas ya indican su calado aquí: PSPV-PSOE (Partido Socialista PAIS VALENCIANO)… de verguenza y luego no se que quieren tapar.

    • Creo que los tentáculos sobre vuestro territorio los extienden otros que están un poco más lejos que Catalunya. De hecho extienden sus tentátulos sobre todos los demás territorios a los cuáles definen como «provincias».

  50. Estoy de acuerdo con los post críticos que defienden que el origen de todo esto viene de la Batalla de Valencia de los años 70-80 con nuestras señas de identidad, que dividieron al pueblo valenciano y que aún, por desgracia, siguen dividiendo y siguen siendo el factor más importante en el voto por delante de factores mucho más trascendentes (como el paro, la deuda, la ruina total de nuestras cajas de ahorros, la corrupción, la financiación autonómica, la falta de recursos e inversión en educación y sanidad, la pérdida de influencia en España… ).

    Señores, aquí el problema es que nos cegamos con el tema de la identidad, cuando es un tema muy relativo y muy opinable y que algún día se debería volver a retomar sin términos absolutos y sin ninguna injerencia desde Madrid y/o Cataluña, que nos hagan enfrentar aún más. Por supuesto que yo tengo una forma de sentirme valenciano, pero que ni viene al caso y que hay cosas mucho más urgentes (a corto plazo) que la ideología.

    Es un tema más que político, moral, de respeto y de amor propio. Hay más opciones que el PPSOE y seguro que mejores que estas dos lacras que nos han hundido bajo el lema de ser ‘Valencianistas’. Ya basta de excusas, de que no hay más opciones, eso es lo que se nos quiere imponer el sistema corrupto en el que vivimos, no sólo aquí, sino en el resto de España. No podemos tocar ya más hondo, ¿quién puede hacerlo peor?

  51. Ja ja, el siglo XXI bien entrado y algunos aún con el discurso de que los catalanes quieren anexionarse el País Valenciano. Sois de museo compis!!!

    • Ah si? Yo leo en medios independentistas todos los días que Valencia es parte de los països catalans. Todos los santos días. Asi que díselo a ellos que no se han enterado, «compi».

  52. Bueno, me ha gustado bastante el artículo, es bueno conocer el origen de esta intoxicación de la población valenciana, pero me da la sensación de que continuamente estamos mirando al pasado. Queda claro como la batalla de valència hizo mucho daño a los valencianos y como cataluña se convirtió de un »enemigo» de forma irracional, creándose así el término »anticatalanista» pero… Creo que es hora de darse cuenta de que HAN PASADO 30 AÑOS, los partidos de entonces, o ya no existen, o han cambiado notablemente, así que… que significa HOY EN DÍA ser anticatalanista? odiar una comunidad? pues si es así, podemos hacernos antiasturianos o antimurcianos para renovarnos un poco siendo un poco más originales. Creo que este término ha pasado ya a la bolsa con el término »rojo» (usado todavía por algunas ideologías, y algunos de nuestros abuelos, originario de principios de siglo). Parece que miramos al pasado y no al futuro, mirando si un partido es de esos o de estos… sin mirar si defiende nuestros intereses, LOS INTERESES DE LOS VALENCIANOS, sin NADA QUE VER CON OTRA COMUNIDAD (Cataluña?) o acaso defender nuestra economía, cultura y lengua, es algo »catalanista»? Si esta es la definición, creo que TODAS las comunidades autónomas deberían ser »catalanistas». O acaso ser »catalanista» significa afirmar que el valenciano, catalan y mallorquin son la misma lengua? Eso no es ser catalanista. Es saber historia (aunque cabezotamente nos repitamos que no). Así que replanteémonos este término antes de usarlo. A ver si los valencianos nos espabilamos un poco y pensamos un poco más en nosotros (y aprendemos de nuestros errores y de otras comunidades, ya que parece que a otras como Cataluña, les ha ido bastante mejor que a nosotros, sin ser antivalencianistas )

    • Felicidades Irene, la mejor de las opiniones que he podido leer en este foro. Totalmente de acuerdo en todo lo que has expuesto.

    • Vamos a ver, intentáis comprimir el término catalanista al tema de la lengua, y no es verdad. Todos los santos dias en Cataluña desde sectores independentistas se habla de Valencia como parte de los paisos catalans, como proyecto político, no como simple curiosidad lingüística. Catalanista=El que piensa que Valencia es parte de Cataluña como entidad independiente de España. Catalanista no es simplemente la lengua, insisto una vez más, no nos toméis por tontos.

  53. Este artículo, debería quedar claro, sólo lo ha podido escribir un racista. ¿Quién se cree que es este señor para examinarnos desde las alturas, como si fuéramos especímenes de laboratorio, dispuesto a darnos lecciones (algo muy común últimamente)? No se trata de catalanismo o anti-catalanismo. Ni en Madrid ni en Cataluña se nos quiere ni pintamos nada. Una burguesía cutre vendida a Madrid, una pseudo-intelectualidad (sería muy pretencioso llamar intelectualidad a lo que hay en Valencia, incluso lo de pseudo-intelectualidad es muy generoso) que tiene sueños húmedos con la estelada, y un pueblo inerme que no sabe qué hacer, que le da todo igual, y que está lleno de analfabetos funcionales. Eso somos, sí señor. Pero nuestros problemas nos los masticamos y tragamos nosotros solitos, y la solución no habrá de ser ni ser catalanes del sur ni ser los simpáticos sí-bwanas que desde Madrid se ha querido durante mucho tiempo que seamos…así que lo menos que queremos son artículos desde publicaciones elitistas en los que se diga «fijaos, así son los valencianos, qué curiosos que son».

  54. Por cierto, ya que el artículo termina hablando de temas fiscales podría señalar -para ser un poco menos falaz, digo- que parte importante del problema fiscal de nuestra tierra se debe a que, gracias tanto a gobiernos del PP como del PSOE, mientras que nuestra renta per cápita es inferior a la media española, somos contribuyentes netos a la balanza fiscal. ¿O es que eso no se ha de recordar, y nosotros, a los que sólo falta que el Señor Ventura nos dibuje con cuernos y rabo, somos los únicos culpables de nuestros males? (causados por un partido, no hay que olvidar esto, que obedece a Madrid)

  55. El artículo se centra mucho en Valencia, como si todo hubiera ocurrido allí. En la provincia de Alicante se ha despilfarrado también en una obra que no se menciona, la «Ciudad de la Luz» que iban a ser los estudios de cine más grandes de Europa y están en quiebra, además de organizar ya dos veces la «Volvo Ocean’s Race» con dudoso beneficio para la ciudad. En la provincia además de «Terra Mítica» está la creación de la UMH para castigar a la UA por el rechazo al PP de su rector, etc.

    Además los escándalos de casos, que tampoco se mencionan aquí, como el Brugal o Mercalicante. Desde luego si en un sitio ya es inexplicable que le voten al PP es en la provincia de Alicante, que además es donde más se ha construido dejando de lado la tradicional industria (juguetes, calzado, textil, alimentaria) que de ser el motor de la provincia ha pasado a estar obsoleta y ser poco o nada rentable en muchos casos, por culpa en parte del abandono de este modelo productivo, de la falta de ayudas, etc.

    Y además, el conflicto lingüístico valenciano-catalán no es motivo para que se le vote al PP en buena parte de esta provincia: en la Vega Baja, en la capital, en ciudades como Elda, etc. el castellano es prácticamente la única lengua por lo que poco importa a la población si el valenciano es catalán o no, ya que ni siquiera lo hablan.

    Esperemos, no obstante, que se produzca un cambio en una región, una provincia y una capital provincial que llevan años bajo el yugo del PP.

  56. Para cuando un ¿Por que el PSOE ha sobrevivido 32 años en Andalucia?

    Se os ve el plumero a la legua, vais de guais apoliticos pero no dejais de ser un pieza mas del engranaje castuzil, en este caso rojeras.

    • Que se le vea más o menos el plumero al articulista es discutible. Que se te ve a ti el plumero es indiscutible. Otro de la cofradía del «y tu más» que critica sin aportar absolutamentenada. Por mi parte, la enhorabuena al autor. Gran artículo.

  57. Hastaelgorro

    Algunas matizaciones.
    1. A Jose María Aznar, los que vivimos aquel momento, le recordamos, antes de su primera presidencia, como un candidato melifluo y sin garra. Sólo la corrupción y el desgaste de Felipe González (sobre todo mediático, ¡ay! El Mundo) le llevaron al poder, después de muchos candidatos fallidos. Luego, sí. El tipo se engrandeció y creyó ser el Mesías. Pero eso fue después.
    2. Achacar a un caradura y oportunista como Zaplana una ideología es mucho suponer. Una cosas es adherirse a una corriente ideológica por conveniencia y otra sostenerla por convicción. La diferencia no es baladí.
    3. En parte, y mal que me pese, el PP sí es guardian de una cultura y una tradición valenciana, de una parte. Aquella que gusta de lo grandilocuente y el boato, del mes gran i millor. No la comparto, pero existe. Bastaba con darle de comer.
    4.La televisión valenciana se construyó durante la época socialista y en principio, como otras, con la misma premisa de difundir lo local. Pero, como otras, se acabó convirtiendo en un mastodonte difícil de sostener económicamente. No creo que fuera un plan, fue un proceso.
    5.El problema del PP valenciano no es que defienda lo propio, cosa que no sé hasta qué punto debe ser censurable (¡que le den a Ikea!). Es que lo hizo mal. No modernizó la industria del mueble, ni la juguetera, ni la textil (muy deslocalizada), y al final todo se fue a la m…
    6.Para cuando Zaplana se va a Madrid, a éste le importa otra m… la Comunidad Valenciana. ¿Por qué? Porque su delfín (Camps) le había salido rana y su carrera ya estaba en otro sitio. Zaplana es un oportunista, un trepa, nada más.
    7. El PSOE está defenestrado por su propia ineptitud, sí. Las bases están hasta los huev…
    8.Mónica Oltra, como alternativa política (aunque sea posible desde el punto de vista electoral) sólo se lo imaginan los soñadores. La Sr. Oltra, a parte de las camisetas y su discurso demagógico, no propone gran cosa (y que nadie me venga con lo del programa, en el papel se puede escribir cualquier cosa; soluciones=0). Recomiendo rescatar la entrevista que hace tiempo le hizo este mismo medio. Pura palabrería. Y, por favor, que retiren al Sr. Baldoví de Madrid. Por favor, se lo ruego. Da vergüenza ajena.
    9.Quizá haya cambio pero, aún con él, la sensación de derrota será ineludible. Que tenga que venir una crisis galopante para echarlos del poder (si ocurre, que está por ver) es tan lamentable que no entendería que nadie pudiera vanagloriarse de eso.
    10. Compromis también se destroza en luchas internas (aún no han ganado nada y ya están zurrándose entre ellos) que demuestran que la esperanza de cambio no es tal. Mal que me pese, porque, de verdad… es necesaria.

    • ¿Qué no tienen propuestas? Mira en su web las propuestas que tienen para el 2011-2015 y allí obtendrás respuestas. Es muy fácil decir que no hay propuestas. La señora Oltra, no propondrá nada porque siempre se le pregunta lo mismo y actúa como partido de la oposición que tiene que dar caña y denunciar las irregularidades legales que a día de hoy hay en torno al PP de Valencia, cosa que el PSPV no ha hecho en 20 años, tocándose los huevos a dos manos.
      Es lo de siempre con los partidos minoritarios: que si rajan del partido que gobierna, es que no tiene propuestas. Si propone, es que prometen cosas que no van a cumplir. Al final es lo que el PPSOE quieren: que se desconfíe de los partidos minoritarios para prolongar su poder absoluto. Peor que el PP de estos últimos veinte años no creo que lo haga Compromís por un lado, ni UPyD (por ejemplo por poner otro polo político diferente) o ni cualquier partido político de medio pelo.

      • Hastaelgorro

        Ya advertí en mi comentario que no me viniera nadie con el rollo del programa y va usted y, ¡pum!, me sale con lo mismo. Pero, vamos, amig@ ¡Prosperemos! Que los programas los escribe el diablo. Juntar cuatro párrafos biensonantes lo hace cualquiera. De hecho, lo hacen todos. Pero cuando a la Sra. Oltra la cuestionan en profundidad, cae, como la mayoría, en el slogan y la frase fácil y se va por la tenagente. Frío me da. No confío mucho en UPyD, pero al menos tienen un par de cosas claras (aunque no las comparta). Estos, nada de nada. Y de proyecto nuevo nada, majet@. El proyecto de Compromís es la enésima edición de lo de siempre, refundido, agitado, maqueado para que no lo parezca, pero así es. Tiene usted derecho a poner su fe en lo que quiera. Pero no me venda a mi la cabra. Aquí, cuando uno no comparte la confianza de otros es que le han lavado el cerebro. Pues bien, lo mismo podría decirle a usted, ¿no? Si no advirtió en mi comentario mi desafecto por los partidos mayoritarios, creo que necesita que le revisen de nuevo la vista.

  58. Me parece su postura muy respetable y hasta entendible, está en su derecho, faltaría más. Entiendo cien por cien su escepticismo político. Solamente creo que no estaría de más dar la oportunidad a otras opciones que no tuviesen nada que ver con los dos partidos mayoritarios, tanto aquí como en el resto de España. Lo que hay ahora es demasiado ofensivo. Saludos.

    • Hastaelgorro

      Con el mismo respeto me dirijo yo a usted. Decirle solo que no es escepticismo gratuito, es que esto es la leche. Un saludo.

  59. Mi opinión como valenciano del asunto:

    1. La batalla de Valencia no fue tan decisiva. Sí, se cambió la bandera, y a la larga el término País Valenciano (mucho más bonito, qué duda cabe) acabó asociándose al «demonio», al catalanismo. Pero en los años de la «batalla», la población valenciana era mayoritariamente izquierdista, y si bien influir en el viraje de derechas de los noventa, en su momento no fue determinante.

    2. El triunfo de Zaplana tiene que ver más con un voto de castigo a la administración Lerma que a un cambio a derechas en la sociedad española. Lo mismo puede entenderse con la victoria de Rita Barberá en Valencia en 1993. Coinciden ambos triunfos más o menos con la caída del PSOE de González. En el caso de Lerma (y en el de Clementina Ródenas) influyeron más factores económicos en su caída que identitarios. A Lerma se le acusó precisamente de una postura muy servil con respecto a Madrid, y por eso perdió las elecciones.

    3. Durante la administración de Zaplana se produjo la absorción de Unió Valenciana por parte del PP. Entonces el PP devino un partido «regionalista», con todos sus defectos. En el caso de Valencia, controlando y dando de comer a los falleros, con programas de festejos más aparatosos y costosos, se fue contentando y controlando a muchos votantes. De todas formas, amparándose en la buena coyuntura económica, la ciudad de Valencia en concreto experimentó un cambio espectacular (a mejor), lo que consolidó los votos a favor de Rita. Aún así, el PSOE todavía rivalizaba con el PP.

    4. Con la llegada de Camps, el PP ya se convirtió decididamente en un partido regionalista, con todos sus defectos (populismo, victimismo y servilismo). El periodo Camps coincidió con el boom, que permitió los grandes derroches (vendidos como éxitos por una cadena pública de tv totalmente monopolizada) y con el triunfo de Zapatero. Un error de cálculo del PSOE central en varias cuestiones, especialmente la del agua, permitió que el PP comenzase a sacar pecho como único y exclusivo defensor del pueblo valenciano frente a las agresiones de Madrid. Fue entonces cuando el PSPV comenzó a descender en intención de voto, con propuestas vacilantes, sin excesiva voz dentro del PSOE para hacer valer un poco más el peso del País Valenciano. Como ha dicho algún comentarista ya por aquí, el PSOE decidió sacrificar Valencia y Murcia a cambio de conseguir Cataluña y Aragón, y el País Valenciano, sin opisición, quedó en manos del populismo de Camps.

    5. El PSPV, incapaz de realizar una labor de autocrítica, y con líderes débiles y con poco carisma (al ya insípido Pla le han seguido los aún más sosos Alarte y Puig), y sumido en luchas internas, no es una oposición creible. La sociedad civil opuesta al PP en Valencia, que es numerosa, no ve al PSPV como una propuesta convincente. Al descrédito da la opisición del PSPV durante los años de Camps se añade la absoluta desconfianza actual por la que transita el PSOE en general. Y propuestas como Compromís y EU no convencen.
    Si Compromís crece no creo que sea por Oltra y Baldoví, sino por Morera, un político más profundo y menos demagógico que los otros dos. Y EU de momento se debate entre una candidata que no suelta ni una en valenciano (Marga Sanz), a la manera de Fabra, y unos jóvenes (Marina Albiol, por ejemplo) más radicalizados en cuestiones identitarias que los de Compromís.

  60. Zaplana, Costa, FAbra, RAfa Mora, ESpaña 2000, los del Mitsubishi Eclipse, el toro ratón, Gandía Shore, Bankia, Rita Barberá de mantilla, la ruta del bakalao, los tunning, …

  61. José Angel M. Hidalgo

    No hay que darle muchas vueltas: los votantes del PP valenciano ‘usan’, ‘son’ o ‘envidian’ a los detritus humanos a los que votan. Cualquier explicación alternativa (aunque sea tan enriquecedora como el contenido de este artículo) resulta ociosa.

  62. El artículo está muy bien, aunque me da la impresión de que el éxito del PP se ha debido más a los deméritos de la izquierda, cuyo pancatalanismo ahuyenta a muchos valencianos. El mérito del PP ha sido saber explotar bien ese discurso.

  63. Como vecino valenciano, no entiendo muy bien esa animadversión anticatalanista . Los valencianos han demostrado, por activa y por pasiva, en los últimos años una catetería mayúscula. Entre un PP rebozándose en la corrupción, inversiones faraónicas y en el albañal más absolutos; bañándose en una oferta anticatalanista y la demagogia de los transvases; y una oposición mayoritaria de pandereta, mientras el gobierno valenciano convertía la tv valenciana en la más antidemocrática y franquista de todas las tv del Estado y convirtiendo el medio ambiente en un ladrillazo permanente, los valencianos han querido ver un prototipo de valencianismo rancio, pleno de arroz y pólvora: pues que ellos se lo coman.

  64. No sé si eres valenciano, pero no lo parece porque patinas bastante amigo. Estoy de acuerdo en ciertas cosas pero vamos! El PSPV perdió su liderazgo en Valencia por méritos propios, no debido a la llegada de ningún Zaplana todopoderoso. El PSOE de Lerma perdió las elecciones merecidamente por no defender los intereses de los valencianos. Punto. ¿Dices que la sociedad valenciana es de cartón piedra? Qué triste que no encuentres mejores argumentos para colar tus teorías. Los valencianos sabemos muy bien lo que nos ha llevado hasta aquí, nos avergonzamos de los políticos que tenemos y luchamos por cambiarlo. Pero tú, tú no tienes ni idea. Dedícate a otra cosa.

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  66. Soy valenciano y me encanta ver cómo en cuánto se intenta promover un debate político serio sobre esta tierra, de seguida aparece alguien con los catalanes a cuestas, como nuestra Ley de Godwin particular. Y como si ser «catalanista» fuera algo malo, cuando casi todos los que lo usan son «españolistas» o «castellanistas».

  67. Si la izquierda en Valencia no hubiera sido nacionalista…gobernaría desde Recaredo.

    Pero eso de colocarte la cuatribarrada 24x7x365….

    Ahora volverán a ganar….pero sin hacer nada para merecerlo…han debido de pasar muuuuchos años de saqueo del pp…

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  69. Micamicalet

    Al artículo, en mi opinión, le faltan dos matices muy importantes que se podrían suplir por la cantidad de veces que se usa el término «catalanismo», como si el país y su izquierda fuesen realmente dependientes de Catalunya.

    1. El prestigio social de la historia, lengua y cultura valenciana. Para nada cercano al prestigio del català en el Principat, al tratamiento de sus figuras, épocas de mayor expansión (nosotros también tenemos Segle d’Or), la pérdida de sus leyes e instituciones tras la guerra de sucesión, etc. Lo que fue conocido como «la batalla de Valencia» tiene un peso específico enorme en este sentido, y en el complejo que existe por los partidos de ámbito ¿nacional? con respecto a sus siglas o encajes dentro del Estado español. De un conflicto que desde Miquel Grau, una larga cadena de atentados y acosos a figuras como Joan Fuster o encuentros culturales, UCD y el Estatut d’Autonomia, las tres comunidades autónomas históricas, la negativa de PSOE y PCE a dotar de autonomía a sus partidos en el término “neutro” de Comunidad (ahora Comunitat, aunque el artículo hable de Comunidad y en los mass media se hable de Valencia –el prestigio social ya citado-) o el Consell Preautonòmic y Josep Lluís Albinyana y la aparente inexistencia de todo ello en el imaginario común , hace de los catalanes gentes extrañas y lejanas en la templada Valencia del progreso infinito. Esto quizás es materia para otro artículo, pero es necesario para entender, al menos, a la izquierda valenciana, su cortocircuito y auge del omnipresente Compromís. Y aquí viene el segundo punto.

    2. EUPV, las siglas de IU en el País Valencià, parecen no tener nunca peso, ni para el autor del mismo artículo. Es bastante pretencioso querer atribuir el título del progreso a un PSPV que como comenta el autor y algún lector, es carente de ideas y muy difuminado en las concentraciones populares, aunque quizás con alguna cara conocida y respetada por el resto del país. Entra dentro de la lógica socialista anular mediáticamente a IU «aquí y en la China popular», cuando no desacreditar. Pero que la única mención de la izquierda a la izquierda representada en el Congrés todas estas legislaturas sea únicamente mentada nombrarla como «filocomunistas» entre otros elementos… Podríamos hablar de lo que supuso el Compromís pel País Valencià, la fractura que realizó el Bloc y la fuga de tránsfugas como Mònica Oltra, que acabaron en la imagen de Glòria Marcos y aquel ataque de ansiedad (como mínimo, hablo de memoria) en el hemiciclo y que acabó apartándola de la vida política más accesible a la ciudadanía. Aquella coalición fue la artífice de lo que hoy se conoce como Compromís, algo parecido a ICV en Catalunya y donde, tras salir «Esquerra i país» de EUPV, los amigos de Enric Morera pusieron el dedo sobre estos «filocomunistas» acusándolos de rancios, españolistas y, por supuesto, estalinistas. Eso que no falte. ¿Son realmente las bases y simpatizantes del proyeto así? Lo dudo, pero el mensaje caló. Y caló un proyecto alejado de toda aquella transición valenciana, muy cercana culturalmente a sus hermanos del norte, pero recuperando aquellos símbolos (al menos, los que pudieron sin causar pánico). Para todo lo demás, no tienen reparos de usar la bandera coronada de la ciudad ni el color naranja, tan propio de Lizondo en el Congreso de los Diputados. En este momento su mayor preocupación es que el Consell no suelte el Valencia CF, por representar otro símbolo de vertebración cultural y territorial.

  70. El caso del País Valenciano, es una mezcla de mala gestión, muy mala gestión, en general, y de una infrafinanciación desde hace muchos años. El año que viene el PP, no va a tener la mayoría absoluta en la Comunitat Valenciana. Si gana un posible tripartito de izquierdas, sus señorías del PP, no van a pasar hambre. Se pasarán en la oposición un buen montón de años.
    Se han pasado toda su vida ofrendando nuevas glorias a España, para nada. Ese himno regional hay que cambiarlo, se ofrendan nuevas glorias al Reino de Valencia.
    Podremos tener una nueva televisión en valenciano, de calidad, y con mucho menos personal. Sólo el necesario.
    Veremos series de televisión en valenciano, como la Batalla de Almansa, y la quema y destrucción de la ciudad de Xàtiva el 17 de junio de 1707. Será divertido. Podremos ver dibujos en valenciano, y hasta programas como Cifras y Letras en valenciano.
    Nada de programitas cutres y provincianos como Tómbona. Nada de traer a tertulianos de Madrid.
    El pp, siempre se ha considerado una muralla de contención contra el catalanismo. Ellos crearon la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que defiende la unidad de la lengua catalana. Lo dejaron todo atado y bien atado con respecto a esa lengua.

    • Midnighter

      ¿Un buen montón de años? ¿Como en Galicia o en Baleares? Parece mentira lo poco que aprende la gente de las experiencias vividas.

  71. Lo dejaron todo atado y bien atado, con respecto a la Acadèmia Valenciana de la Llengua.
    El tripartito de izquierdas viene el año que viene al País Valenciano, pese a quien pese. Aire fresco, un nuevo orden para el País Valenciano.

  72. Pingback: Cómo revivir una ciudad muerta: el caso de Valencia | Yorokobu

  73. Este artículo comienza muy bien diciendo que tradicionalmente esta tierra valenciana fue progresista. No sólo eso, fue libertaria, anarquista, socialista y comunista, pero fundamentalmente era SOLIDARIA.
    Es muy sencillo lo que ha pasado en este querido país valenciano para que gobierne la más casposa y corrupta derecha: dos o tres generaciones cultivadas con el «estado de bienestar» han hecho a padres no enseñarles ni contarles nada a sus hijos y nietos lo que fue esta comunidad, particularmente en su segunda República; lejos de ello sólo han enseñado consumismo a sus hijos y consumismo es capitalismo= capitaltimo.
    Prueba de ello es que a pesar de que un presidente de la Generalitat dijo y fue público: «estoy en la política para forrarme» fue votado por mayoría absoluta. De nada ya importaban los principios históricos de esta tierra, todo se fue al garete por la teoría de que no importaba cómo ni a que precio, la gente quería consumismo, incluso al precio de políticos corruptos, y aunque ya esta bajando, el consumismo está ahí, presidiendo el voto de aquellos que dicen «me la suda que sean corruptos, yo en su lugar haría lo mismo». Triste pero así de real, TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS !!

  74. Midnighter

    Para huir de los catalanes los valencianos se dejar amarrar de pies a cabeza por los castellanos. Gran «táctica» para conservar sus raíces.

  75. Pingback: Las encuestas auguran el fin del PP en la Comunidad Valenciana - SesiónDeControl.comSesiónDeControl.com

  76. Valencia,dada su situación geográfica y su estructura productiva,podría codearse con las regiones del centro-norte italiano,pero su triste historia dentro de la pobre España castellana la ha sumido en la miseria.De nada sirve haber levanatdo una mini industria del diseño (tan grande como la catalana,sin contar la moda) o disponer de un mega puerto ´marsellés`.De nada sirven las pequeñas empresas de alimentación alrededor de MERCADONA y CONSUM o los proveedores químicos de la cerámica de La Plana.Todo es ESPAÑA-ESPAÑA-ESPAÑA.El dinero se van en carreteras en Andalucía-Castilla y Madrid,estructuras funcionariales en Andalucía-Castilla y Madrid y en la apócrifa industrialización (fracasada, por irracional) de Andalucía-Castilla y Madrid.Ser español, es ser pobre.Ser europeo (valenciano,catalán,toscano,lombardo) es ser rico.

  77. La valencia que yo he conocido es una provincia muy embrutecida, que atrae negocios de turismo y ocio, pero que carece de una mentalidad social, no hay dinero para limpieza de la ciudad, planes urbanisticos terrorificos, y ausencia de emprendeimiento en el ambito educativo. Hasta ahora ni tan siquiera el sector hostelería ha funcionado correctamente. Es una comunidad bastante anómala.

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