
A los aficionados a la enigmística, el nombre de Jordi Fortuny Boladeras (Barcelona 1954) tal vez les resulte familiar. No es para menos. Hace ya más de treinta años que su apellido aparece escrito, día sí y día también, sobre el crucigrama del periódico La Vanguardia. En una esquina, discreto, como si fuera una pista más del rompecabezas. Maestro de maestros, su particular estilo verbívoro ha engatusado a plumas como la de Ana María Matute, quien afirmaba no empezar nunca una jornada de trabajo sin antes resolver el pasatiempo de Fortuny.
Llegamos a su casa con los deberes hechos, con el crucigrama del día resuelto bajo el brazo. Las pausas, titubeos y risas inesperadas puntúan una conversación en la que hablamos de oficio, de lenguaje y hasta de egiptología, y donde da la impresión de que cada palabra, cada apariencia, esconde tras de sí un significado oculto. Es el enigma del enigmista.
Casi me pillas con el 4 vertical de hoy.
Este lo hice unas dos o tres semanas atrás. Entrego los viernes, de modo que cuento con un cierto cojín. A veces hay definiciones que hasta el último día no saco, y cada vez necesito más margen. Esto de ir a última hora… Uno se va haciendo mayor y se va acojonando. Nunca sabes cuándo te puede dar un patatús.
Antes que una palabra, quería darte un número: 12 769. El número del crucigrama de hoy.
Treinta y cinco años. Desde diciembre del 85, que es cuando empecé en La Vanguardia.
¿Cómo se llega a esa cifra?
Pues por casualidad. Recuerdo que, de joven, una amiga se compró una revista de crucigramas y no lograba terminar ninguno. Entonces le dije: «No te preocupes, yo te haré uno para que lo acabes».
Mis primeros crucigramas los publiqué en los setenta. Fue en la revista satírica Muchas Gracias, cabecera subsidiaria de Por Favor. Cuando cerraron Por Favor —porque el editor ya tenía previsto que la censura franquista tarde o temprano interviniera—, los mismos impulsores tenían preparada esta cabecera de reserva, Muchas Gracias, que siguió publicándose durante unos meses hasta que la sanción llegó a su fin. Entonces Muchas Gracias se remodeló con otros colaboradores, entre los que me encontraba yo.
Era algo a lo que nunca pensé que me dedicaría, hasta que un día, por una carambola, me avisaron para que me pasara por La Vanguardia, porque quien tenían estaba a punto de jubilarse. Y, mira, hice unos cuantos y…
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Siempre habia envidiado a un vecino que era capaz de completar el crucigrama de Fortuny a diario. Era aún adolescente y me parecía imposible seguir sus pasos. Luego a un compañero de piso que también era muy ducho en esta labor. Sin duda, en el momento en que conseguí resolverlo por mi misma, me senti muy realizada. Interesante entrevista a un remarcable personaje de los que no hacen ruido a pesar de hacer felices a un gran número de personas. A los lectores de jot down a los cuales les gusten los crucigramas, les encomiendo a que lo intenten con uno de Fortuny. Como se puede entrever en la entrevista, no acostumbran a tener desperdicio.
A veces, muchas, al acabar sus crucigramas, me gustaría estrangularlo, besarle o abrazarle por el mal/buen rato disfrutado. Es el momento del día…Gracias Fortuny!
Acabo de leer el artículo y, una vez más, señor Fortuny, le debo un rato entretendisimo. A usted y a Carlos Castro.
Una entrevista muy interesante! Jordi Fortuny es muy grande
No he tenido el honor de realizar las palabras cruzadas de este señor, pero me asocio –con ironía, por supuesto y tanta simpatía- al comentario de Jaumet. Pringoso fue un vocablo que nos tuvo angustiados por un día (con las respectivas horas improductivas del trabajo, por supuesto), pues el crucigrama en el diario Clarín consistía en desvelar una frase en vertical, o sea con una sola letra de ayuda para dar con la horizontal. A partir de ese día, todo lo que nos resultaba odioso era pringoso. Espléndida lectura. Muchas gracias.
Cada día hago un crucigrama y me sirve de mucha ayuda. Mi mente se vuelve más rápida y me concentro mejor. He hecho muchos crucigramas de este tipo.
Desde que me enteré de la existencia de Fortuny por allá en 2008 con un pequeño libro «piensa bien y acertarás» que de casualidad compré acá en Colombia, me volví «fan» de los crucigramas de Fortuny, ¡qué definiciones, qué tratamiento del lenguaje tan elegante y divertido¡!, yo no había visto nada igual en castellano. Ya con internet, con el tiempo pude comprar un par de libros más, hasta me hice a la app, pero tiene razón señor Fortuny, así no es lo mismo, falta la suciedad del papel y la tinta. Hace cinco años por cosas de trabajo tuve que ir a Madrid por diez días, pues me compré las diez vanguardias, y trabajé los diez crucigramas de Fortuny (Los de Serra en Catalán no los entiendo). Muchas gracias por la publicación de la entrevista, hoy valió la pena la búsqueda en internet.
Quiero agradecer a Fortuny por esos buenos momentos al hacer sus crucigramas. Me hacen evadirme de mi día a día. Muy buena entrevista. Saludos
Muy interesante
Hago muchos crucigramas de esta clase y me ayudan mucho a trabajar mi agilidad mental.
Pingback: Retorciendo palabras: los crucigramas más endemoniados de la historia (1) - Jot Down Cultural Magazine
Que gran final de artículo.
Café!!
Resuelvo pra cticamente todos los días los crucigramas de Jordi Fortuny , con la excepción de los días de Inocentes y desde sus inicios en La Vanguardia de la que soy suscriptor.
Hoy a l recibir la noticia de su baja por enfermedad , no puedo más que esperar su pronta recuperación y darle las GRACIAS por todo el tiempo que nos ha estado acompañando.