Arte y Letras

Lee Miller: de top model a reportera de guerra (y II)

Lee Miller en 1947. Fotografía: Cordon.

(Viene de la primera parte)

Decíamos en la primera parte que tras unos meses de libertad en París y muy a su pesar, Elizabeth Miller tuvo que regresar a Estados Unidos cuando —según parece— sus padres se enteraron de que estaba manteniendo un idilio con el director de la escuela de escenografía. Así, parecía desvanecerse su sueño de llevar una vida bohemia. Sin embargo los Miller podían apartar a Elizabeth de París pero no podían apartar al mundo de la belleza de Elizabeth. A los 19 años su hija seguía llamando la atención por donde quiera que pasara y visitando tanto Nueva York, muy cercana a su hogar familiar, era solamente cuestión de tiempo que algún cazatalentos terminase fijándose en ella. Después de que el editor de Vogue la descubriera en plena calle para hacerla debutar como modelo, no pasó demasiado tiempo hasta que apareció en la cubierta de la revista (aunque retratada en dibujo, ya que por entonces no se estilaba la fotografía de portada) y convertirse en uno de los rostros más cotizados de Nueva York, posando para algunos de los mejores fotógrafos de moda del planeta. Era la gran estrella de Vogue. Su carrera como modelo fue breve pero extraordinariamente exitosa. De repente se convirtió en una starlett del mundillo y sus bellísimo rostro aparecía en todas partes: portadas, carteles, anuncios. Vogue la transformó en un icono estético; sus rasgos eran el canon de perfección de los años 20 y recordaban también a los cánones del arte clásico o renacentista. No obstante, aquella carrera de modelo no estada destinada a durar y de hecho empezó a tambalearse a causa de un escándalo que hoy puede parecernos un tanto inexplicable, por no decir ridículo, pero que en su tiempo fue bastante sonado. Vogue cedió una fotografía de Elizabeth a la empresa Kotex para ilustrar la campaña publicitaria de unas compresas íntimas femeninas. De este modo, Elizabeth Miller fue la primera mujer que aparecía en un anuncio de compresas. Dado que la revista era propietaria de los derechos de la foto y no necesitaba el permiso de la modelo para cederla, cuando se lanzó la campaña y salió publicado el anuncio con su imagen Elizabeth se quedó atónita, mortificada por verse convertida en el epicentro de la polémica. La prensa nunca había tratado tan abiertamente el tabú de la higiene femenina o la menstruación, y muchos estadounidenses de los sectores más conservadores protestaron por aquella campaña.  Sin embargo, el disgusto inicial de Elizabeth pronto se transformó en orgullo porque, como muchas mujeres jóvenes de su generación, aspiraba a un mundo en el que su sexo gozase de más libertades, donde se pudiesen tratar los asuntos de la intimidad femenina con mayor naturalidad. Finalmente, pese al enorme revuelo que se había organizado, terminó sintiéndose satisfecha por el papel que había cumplido en la causa feminista apareciendo en aquella campaña publicitaria.

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12 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Lee Miller: de top model a reportera de guerra (I)

  2. Excelente artículo.

    PD. ‘Bastante más mayor’?

  3. Me han parecido excepcionalmente preciosos estos artículos.

  4. Excelente semblanza, hay algunas erratas en el texto, pero no lo demerita en absoluto. Extraordinaria mujer.

  5. Gracias por un artículo brillante. Es una maravilla conocer a artistas de esta manera.

  6. Pingback: 09/07/13 – Lee Miller : de top model a reportera de guerra (y II) | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  7. Me hubiera encantado conocerla. Es un personaje tremendamente enigmático y cautivador.

  8. Pingback: Lee Miller: de top model a reportera de guerra (artículo de Jot Down) | A 24mm de la realidad

  9. Estupendos artículos. Yo conocí a Lee Miller por casualidad hace un montón de años por una exposición en la Photographers’ Gallery de Londres, y me ha fascinado desde entonces. Es una lástima que no sea más conocida.

  10. Pingback: 10 musas que inspiraron a grandes artistas « Fucsia

  11. Pingback: Lee Miller: de top model a reportera de guerra (I) | Lejos del tiempo

  12. Gracias, de verdad, por este artículo. Me habéis hecho beber tres copas de vino en el bar de un hotel de carretera de Shelton, Connecticut. Y lo agradezco, he pasado un buen rato.

    Y aunque se parecen mas el tocino y la velocidad, os sugiero que algún día escribáis sobre Benazir Bhutto, otra mujer para la eternidad, que este vino me ha hecho asociar.

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