
En 1908 Dietrich Graf Von Hülsen-Haeseler, jefe del secretariado militar del káiser Guillermo de Alemania, moría de un infarto mientras ejecutaba un pas de seul vestido con un tutú rosa en un chalet de caza en la Selva Negra ante el mismísimo emperador y sus amigos.
Unos años después, el 28 de julio de 1914 (el día que Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia), la noticia que causaba sensación en París era la absolución de Madame Caillaux tras haber confesado el asesinato de Gaston Calmette, director del periódico Le Figaro. El motivo, para escándalo y polémica en toda Francia, era que la cobertura del periódico de su affaire con su marido, el ministro de finanzas Joseph Caillaux, antes de su primer divorcio, la había llevado a vengarse contra el periodista para proteger a su amado esposo en un crimen de pasión incontrolable.
La Europa en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial era un lugar fascinante. El continente (fuera de los Balcanes) llevaba más de cuarenta años sin guerras; y casi un siglo sin conflictos generalizados. La Revolución Industrial, durante muchos años un fenómeno casi exclusivamente británico, se había extendido por todo el continente. Las nuevas riquezas habían traído consigo una explosión de creatividad artística en todo el continente y una creciente movilización de la clase trabajadora para conquistar derechos sociales. Los europeos contemplaban entusiasmados los mayores saltos tecnológicos de la historia de la humanidad.
La esperanza de vida aumentaba, la prosperidad se expandía, el comercio y la industria crecían sin límite aparente. No es de extrañar que Karl Marx, a finales del siglo XIX, escribiera sobre la posibilidad de una sociedad futura donde la escasez no existía y los productos del capital podían servir a las masas. El futuro parecía ser un lugar donde la tecnología y la industria iban a liberar al hombre de la miseria definitivamente.
En verano de 1914, sin embargo, muchas de esas tendencias se extinguieron. La Primera Guerra Mundial, un conflicto que es a menudo visto como un prólogo de los horrores de la segunda, es probablemente el mayor punto de ruptura de la historia europea reciente. Lejos de ser la «guerra inútil» de los poetas y los campos de amapolas de Flandes, la Gran Guerra es probablemente el conflicto más importante del siglo XX, y el verdadero origen del mundo contemporáneo. La crisis de 1914 y los cuatro años de batallas que asolaron Europa hace cien años cambiaron la faz del continente más que cualquier conflicto desde la Guerra de los Treinta Años. Vale la pena repasar por qué.
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Está muy bien el artículo,has desarrollado casi todas y cada una de las mentiras que nos meten en los libros de historia del Instituto.Enhorabuena!
A mi me parece un copypaste total, ademas ya he visto webs y blog de historia que tienen la misma estructura que este articulo. Nada original en mi opinion, y nada trabajado.
Muy pobre este articulo, mucho corta y pega de diferentes web que solo se dedica a dar numeros y datos. Por cierto, Austria Hungria no se planteaba moverse a un sistema federal, es que se lo demandaban los territorios del imperio pero no era una cuestion que se plantease la monarquia austriaca, y bueno, el parlamento Ruso era una porqueria y al final era el propio Nicolas II quien seguia gobernando
¿A qué webs se refiere?
Pingback: I Guerra Mundial: La guerra que lo cambió todo | Gerardprieto's Blog
A rebufo del artículo recomiendo el comic Puta Guerra de Tardi y Verney. Aunque bajo el prisma de un soldado raso es interesante ver la evolución de la sociedad a la par de la sofisticación del armamento en el transcurso de la guerra
Pues a mí me ha gustado mucho el artículo pero los comentarios no, no entiendo esto de que algunos pocos se dediquen a destrozar el trabajo de los demás, si no te gusta deja de leer a las pocas líneas, te vas a otra web y punto
¿Qué, pasa, que sólo puede haber comentarios elogiosos? Es lo que tiene exponer tu obra al mundo, que puede haber a quien no le guste y encima te lo diga, fíjate qué cosas.
Pues a mí me ha gustado el artículo. El punto 3 debería decir «fin de la 2ª globalización». La primera habría sido tras el descubrimiento de América, provocada por la plata española. El dólar español fue moneda mundial y el comercio en gran parte del mundo se pagaba en gran parte en esa moneda.
Y por cierto, noto que Roger escribe mucho mejor en JD que en Politikon. ¿Tiene JD editores? Bienvenidos son.
A Marc Ferro le gusta esto
Es más cuestión que cuando escribo aquí le dedico un poco más de tiempo. :)
Maldito ;)
Atención, Roger ha declarado muerta la lucha de clases (estaba bien viva en ese momento, ergo ahora no). Ha de cretado la democratización zarista. Ha dictaminado a absolución de los EE. UU. (Como solo masacraban más allá del meridiano de Greenwich). Ha emitido resolución según la cual la revolución rusa es el demonio. Ha reescrito a Marx, ha reinterpretado la maldad según la cual que un gobierno masacre poblaciones completas (para el poco espabilado, concreto: África) no interfiere en una supuesta democratización a pasos agigantados. Roger nos ha hecho ver que una especie fundamentalmente migrante es…Fundamentalmente migrante. Y que estados del bienestar sin desarrollar ni articular (por favor, el primer intento serio fue el de los laboristas en R.U., no esos magníficos imperios y reinos democráticos pre guerra) no exigían visado para el libre tránsito cosa que Roger parea con el libre comercio sin aranceles porque como el mismo Roger ha legislado, lo uno va con lo otro y ambos están al servicio del progreso humano y en igual medida (la U.E. es el mejor ejemplo) y los tratados de libre comercio son la panacea, el instrumento del bien.
Roger, nos has iluminado.
Madre mía cómo tenéis la cabeza algunos. Háztelo mirar.
Pingback: La guerra que cambió todo
La globalización es un producto de la sociedad posindustrial; en ningún caso se puede hablar de ella antes de los años setenta, pues si bien desde el siglo XV se produjo un proceso de mundialización, la globalización supone algo netamente diferente, pero, sobre todo, la superación de cualquier barrera espacio-temporal.
El artículo es muy poco original y peca de un optimismo algo infantil al edulcorar de la manera que lo hace los años anteriores a la Gran Guerra. Por otro lado, la democracia no se vio frenada por el conflicto; al contrario, los viejos imperios cayeron junto a los caducos y cerrados sistemas liberales, ampliándose la democracia (cuantiativa y cualitativamente) durante la primera parte del Periodo de Entreguerras, pero las enormes dificultades y los errores cometidos hicieron que pronto fueran abriéndose paso dictaduras de todo tipo.
Es un tema apasionante; una pena que el autor del texto no parezca un experto (no digo ya historiador, que sé que no).
Cuanto historiador con ínfulas de superioridad que hay por aquí, no?
Te doy toda la razón Gustavo. De hecho me planteo si es algo inherente a nuestra profesión. O justo lo contrario, cuando admites no conocer algún dato en concreto (sea delante de quién sea) caes en segundos en el más absoluto descrédito social. Saludos
En primer lugar, una matización: el heredero de la corona austrohúngara no se llamaba Francisco José. Ése era el valetudinario viudo de Sissí. El heredero que la espichó en Sarajevo se llamaba Francisco, sí; pero Fernando.
Creo que las críticas que has recibido en los comentarios, acertadas en algunos puntos (algunos análisis son un tanto superficiales; pero el que esté libre de pecado…) provienen de que algunos de tus lectores no han entendido (eso quiere decir que no lo has explicado bien) el objetivo de tu artículo; que no es tanto entrar en los motivos de la primera guerra mundial, como en los permanentes cambios que introdujo.
Lo cierto es que a mí se me escapa cómo se puede hablar de esto (de los cambios) sin hablar de lo otro (de los motivos), porque una cosa está en la otra. Siempre se dice que si antes de la PGM es que había unos estados plurinacionales que no iban a poder aguantar, y tal (tesis que nunca he entendido: Rusia, estado plurinacional, plurirracial y políglota donde los haya, no sólo pervivió, sino que se engrandeció). Pero se habla poco, tú menos que poco, sobre el problema que para la Europa de 1870 para adelante (porque Verdún no se entiende sin Sedán) supone encajar en el puzzle dos naciones nuevas: Italia y, sobre todo, Alemania.
Por lo demás, en mi modesta opinión cometes el error de ver el pasado con los ojos del presente. El tema democracia sí, democracia, no, podrá ser, Alabado Sea Alá, muy importante hoy en día. Pero en la génesis de la PGM tiene lo mismo que ver que las opiniones de Bertín Osborne sobre la mejor forma de hacer salmorejo.
Y, bueno, que es cierto que la ruptura del imperio vienés generó un rosario de dictaduras. Pero, al menos, una mención a Checoslovaquia no vendría mal…
Sin leer todo el artículo, una puntualización en el primer apartado:
«Los restos del Imperio austrohúngaro acabaron siendo fagocitados por Alemania o convirtiéndose en una miríada de dictaduras y monarquías fallidas.»
Checoslovaquia fue un estado tremendamente democrático, a pesar de ser un estado nuevo, hasta la ocupación nazi y su partición. Los valores sociales de este periodo breve pero intenso (1918 a 1938) son la raíz de la Primavera de Praga.
Tres puntualizaciones en el punto 4:
-Yugoslavia no aparecería hasta 1929, siendo primero un reino «de Serbios, Croatas y Eslovenos» lo cual provocó no más de un problema entre algunos de sus súbitos que lo veían como un reino serbio extendido ya que el monarca seguía siendo el rey de Serbia.
-Checoslovaquia fue desde su primer momento un estado bi-nacional de checos y eslovacos por lo que fue un algo novedoso. No es comparable a Bohemia como se indica en el texto.
-Hungría no reaparece ya que estaba ahí de nuevo desde 1848. Es interesante ver que tras la I Guerra Mundial se convierte en un reino sin rey gobernado por un almirante sin mar por lo que merecería una mención aparte, ni reino ni república pero ya una figura autoritaria (Horthy) gobernando.
Joer, yo tampoco soy un experto en historia pero me basta para ver mil inexactitudes en este articulo, patinazos casi siempre que orientan a la direccion que parece interesarle al escritor sobre un principio de siglo xx que discurria por el camino de baldosas amarillas a algun tipo de oz ultracapitalista donde los patrones no contrataban sicarios para acabar con los lideres sindicales que pedian trabajar 8 horas o burradas similares
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Haya o no otras webs en las que aparezca asimismo esta información, no hay que quitar valor al hecho de resumirla y ponerla toda junta.
Pues yo te recomiendo que no pierdas el tiempo y te leas un buen libro sobre el tema, que los hay a puñados.
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